Planet JEM
Shiny and productive to-do notes in LaTeX
I found the ultimate setup for to-do notes in LaTeX (of which my current thesis draft has a lot). Traditionally, I’ve been using Michael’s ednotes, but they didn’t look nice and they destroyed the page break by creating footnotes when enabled. Then, I switched to Henrik Skov Midtiby’s todonotes, which look great (thanks to TikZ), create a nice summary listing, and use the margin to preserve the page break. The only thing that’s missing is the possibility to annotate a complete range of text, which Michael’s ed package supports by the oldpart/newpart environments – and which he has recently spiced up with some color. So here is how to load both packages:
\usepackage{savesym} \savesymbol{todo} % occurs in both packages \usepackage[show]{ed} \restoresymbol{ed}{todo} % now available as \edtodo \usepackage{todonotes}SlideShare
Finally, after putting it off for a long time, I’m using SlideShare. Maybe it will get me more publicity, but definitely it makes publishing easier. Now that we have the publication lists on our homepage generated from BibTeX (here’s mine), I don’t want to manually maintain the old one any more (where I linked to all slides), but on the other hand I don’t want to generate BibTeX entries for the slideshows either. Therefore, I will publish them on SlideShare from now on. Hope it may be useful for the world.
Mozilla Weave: la primera extensión para tu Firefox 3.5
¡Felicidades! Acabas de instalar Firefox 3.5 (sí, ¿no? Lleva ya más de media hora en el mercado… ¿No? Pues ya tardas). Corre más y tiene más y mejor soporte para HTML5 y CSS 3. Genial. Pero ¿qué hace para el usuario que no hiciese el anterior? Te deja ejecutar Weave Sync. Y ¿qué es Weave Sync? Una parte de Weave. Pero… ¿qué hace exactamente?
- Sincronizar la Smart Location Bar del navegador de casa con la del navegador de la oficina. Si ayer en casa tecleando ‘ana’ accediste a tu página de Google Analytics, hoy en la oficina pasará exactamente lo mismo
- Llevarte las pestañas del navegador de la oficina a casa. ¿Has salido corriendo al acabar la jornada laboral y ahora necesitas acceder a esa página que habías mirado cinco minutos antes de salir? Bingo
- Un único conjunto de ‘favoritos’ en todos tus navegadores
- ¿No recuerdas la contraseña que elegiste el otro día para un sitio? ¿Y la elegiste en el otro ordenador? Da lo mismo: si un navegador la recuerda, la recuerdan todos
Y además, de manera [bastante] segura: todo bien protegido con una buena dosis de criptografía. Y hasta en el dispositivo móvil… siempre que para ese dispositivo móvil exista Firefox, claro… :-|.
En fin. En cualquier caso, que si navegas con más de un ordenador y ya te has instalado la 3.5 de Firefox, ya tardas: instálate Weave Sync (más info).
Seis
Seis años. Dos mil ciento noventa y dos días. Ese es el tiempo que ha pasado desde que se me ocurriera montar un blog para intentar ‘espamear’ un poco menos a amigos y compañeros de trabajo (objetivo no cumplido, por cierto) y ponerle el originalísimo nombre de ‘otro blog más’. No ha sido el último año el más productivo, precisamente (unas 275 entradas, cuando la media de los cinco años anteriores casi llegaba a 600), pero esto nos sigue divirtiendo, a mí y a ese par de colaboradores “habituales” que de vez en cuando se pasan por aquí, o sea que con un poco de suerte el año que viene cumpliremos siete.
Si ven una vela por ahí, sóplenla de mi parte :-).
Sinde, Enjuto, descargas, propiedad intelectual, innovación…
Sinde(scargas), hoy:
También hay esa idea de que el usuario tipo es Enjuto Mojamuto, de Muchachada Nui; y no, somos más.
El Príncipe de Asturias, hace unos meses:
Después de ver el vídeo de Enjuto, todos nos hemos visto un poco identificados con el personaje
Las frases están bastante descontextualizadas, pero no puede uno evitar pensar que cuando la corona suena más progresista que la ministra de Cultura, algo falla…
PS Y que conste que si lo que dice la ministra es que lo que hay que hacer es perseguir a los que se lucran con la propiedad intelectual ajena, estoy de acuerdo. Y que hay un par de citas suyas que demuestran que “la letra entra”, poco a poco (que sea a base de la “sangre” que se ha hecho ‘Sarko’ con su ley de tres avisos es triste, eso sí)…
Uno de infografía interactiva (y autobombo)
Breve aviso a navegantes: se ha publicado número nuevo en Mosaic, dedicado al apasionante mundo de la infografía. Tenéis una entrevista con Xaquín G.V. (editor de gráficos del New York Times, ex La Voz de Galicia y El Mundo, su blog) y un artículo de Alberto Cairo (su web), dos de los profesionales de más prestigio en el campo.
Lo del autobombo viene por mi crónica de lo visto en la decimoséptima edición de Malofiej, conferencia internacional sobre el tema. En la primera parte destacamos las intervenciones de Aron Pilhofer y Amanda Cox, ambos del New York Times, hablando de periodismo interactivo y de presentación de datos, respectivamente, mientras que la segunda parte se centra en la intervención de Gabriel Dance sobre “multimedia en el New York Times” y un resumen del resto de lo visto en Malofiej, más una lista de enlaces relacionados que, modestia aparte, no me ha quedado nada mal :-).
El teléfono de la tienda online de Nokia España…
Tiene asteriscos la cosa...
Que yo ya imagino que la tienda online de Nokia para España no factura millones de euros al día, precisamente. Y que tampoco hace falta que les den ningún premio por su nivel de atención al detalle porque, no nos engañemos, muy probablemente eso no redunde en un brutal aumento de ventas… Pero digo yo que a un cliente que te acaba de dar su número de trajeta para que le cargues más de 600 euros, igual enviarle un correo en el que te ofrecen un número de atención telefónica que es un copia y pega burdo que no ha revisado nunca nadie no es una gran idea.
‘Información’ y propiedad intelectual
Enésimo ejemplo, lo sé, de lo ‘mucho’ que nos podemos fiar de la información que leemos en los medios, especialmente cuando hay intereses que les afectan. Pero me ha parecido especialmente sangrante…
¿¡Ah, sí!?
Obviemos que eso de ‘reincidete’ (sic) no sé exactamente qué es, pero me gustaría saber si alguien se tomará la molestia de aclarar en ese texto (de anteayer) que la noticia de que ayer los tribunales decidiesen que esa ley era, nada más y nada menos, inconstitucional (si alguien “habla derecho” en francés, el dictamen del Conseil Constitutionnel, y el enlace a la noticia de El País, que me lo había dejado), si no hace que lo que se dice sea estrictamente falso (la ley se aprobó, efectivamente) , sí sea, cuando menos, muy engañoso (ya lo era bastante en el momento en que se redactó, pero ahora es tremendo)… Si tuviese que apostar, me inclinaría por opinar que no, que no lo harán…
La larguísima e inmensa cola: Paco, Paco, Paco
A estas alturas ya todo el mundo ha visto del derecho y del revés la versión “remezclada” del videoclip de Single Ladies (de Beyoncé) con la canción Paco, Paco, Paco (de Encarnita Polo).
Quién le iba a decir a RCA Records (ahora marca registrada de Sony BMG) en 1969 que el sencillo de Encarnita Polo resucitaría 40 años más tarde.
Y que daría dinero: si uno se toma la molestia de ir a Spotify, verá que aparece la canción Paco, Paco, Paco, que esta es la única que (por ahora) hay de Encarnita Polo y que, además, el disco (el sencillo) “fecha” de 2009, es decir, lo acaban de añadir al catálogo.
Se nos plantean, pues, dos opciones. Podemos, por una parte, perseguir a Francisco Manuel Gutiérrez Barrachina, el autor de la remezcla que ha originado el revuelo, y mandarle los abogados y las amenzas de denuncia hasta que lamente haber nacido. Por otra parte, podemos subirnos al carro e intentar monetizar las iniciativas sin ánimo de lucro de particulares. Lo que son las cosas.
Napster 10
Pues sí, ya hace diez años que el bicho ese da vueltas por el mundo...
Disculpen ustedes, pero se nos había pasado el décimo aniversario del año. Sí. Diez años. Sí, Napster. Que se puso en funcionamiento el uno de junio de 1999. El milenio pasado. Y parece que fue ayer, oiga. Lo felices que vivían las discográficas. Hacía poco más de un año que se había puesto a la venta el primer reproductor de MP3. La industria, eso sí, ya tenía la mosca detrás de la oreja con eso de que la música pudiera circular en bits y sin la correspondiente capa de policarbonato debajo: en octubre de 1998 había intentado impedir, sin éxito, la comercialización del Diamond Rio, el primer reproductor MP3 realmente popular del mercado. Pero probablemente el ‘tipping point’ de la historia lo podamos situar en el día de enero de 1999 en un que un tal Shawn Fanning —poco merecedor del título de héroe, no nos engañemos— decidió dejar la universidad. Para pasar el tiempo invertiría los siguientes meses de su vida en crear el primer servicio P2P popular con la estructura de servidor/indexador centralizado pero sin almacenar ni un solo byte de los archivos intercambiados por sus usuarios. El resto es historia. La demanda de la RIAA llegaría en diciembre del mismo año (y contribuiría, atrayendo los focos mediáticos, al brutal crecimiento de popularidad del servicio, que llegaría a los 26 millones de usuarios en febrero de 2001). Para julio de 2001 ya había sentencia y los servidores cerraron poco tiempo después. Claro que para entonces ya habían llegado Gnutella, Freenet, eDonkey2000 y tantos otros, dando lugar a una carrera de gato contra ratones que las discográficas aún intentan ganar…
En fin. Guarden un minuto de silencio por las discográficas, el CD y los ‘hits’ de diez millones de discos en ventas. Pero después descorchen la botella que más les apetezca para celebrar que a la música, de hecho, nunca le había ido tan bien.
New MathML Drafts
I'm pleased to announce another draft of both MathML 3 and the MathML profile for CSS.
"Mathematical Markup Language (MathML) Version 3.0"
http://www.w3.org/TR/2009/WD-MathML3-20090604/
"A MathML for CSS profile"
http://www.w3.org/TR/2009/WD-mathml-for-css-20090604/
Comments to www-math please.
Project Natal, o el video juego sin interfaz
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Ya lo habíamos comentado alguna vez por aquí (y Opera le dedicó su último “april’s fool”): el interfaz perfecto para jugar es la ausencia de interfaz. Uno de los ‘memes’ del día es el ‘proyecto Natal’ con que Microsoft avisa de lo que se nos viene encima con la XBox a largo plazo. El inefable Johnny Chung da algún detalle sobre el funcionamiento: en el corazón de la cosa hay un sensor 3D que usa luz láser para captar lo que tiene frente a sí, y un buen montón de matemática de esa que provoca dolor de cabeza.
No vayan a hacer cola a la tienda, que la cosa está todavía a años de llevarse a la práctica, pero alegra pensar que el músculo de Microsoft Research se está usando para ‘hacer el bien’… (opinión que no creo que comparta la industria de accesorios para consolas, pero qué se le va a hacer).
PS Sí, tres entradas en un día después de no escribir una línea en dos semanas. Viva la constancia.
¿Es Spotify la ‘killer app’ de Android?
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Si buscas ‘killer app’ en este blog san Google te devuelve la entrada MobileScrobbler, “killer app” para el iPhone, sobre la impresionante aplicación ‘pirata’ de last.fm para el iPhone. Tristemente, entre los términos de servicio de Apple y el cierre de la radio gratuita de last.fm, a poco ha llegado aquella presunta ‘killer app’. Cambiamos esta vez de plataforma móvil (hacia Android) y de servicio online musical (a Spotify) y la cosa sigue oliendo a ‘killer app’, aún estando tan solo en fase de prototipo. Más aún que MobileScrobbler, si cabe, porque, además, han tenido en cuenta un par de aspectos extra:
- Han resuelto el problema de la conectividad discontinua: la aplicación permite ’sincronizar’ listas de reproducción al dispositivo móvil: parece que limitados solo por la capacidad de almacenamiento (y con la inevitable criptografía ‘antipiratería’ de por medio), podemos guardar en el móvil las playlists que deseemos para escucharlas cuándo y dónde deseemos, independientemente de las tarifas y anchos de banda 3G o de la imposibilidad de conectarse: la música móvil ha llegado a trenes, metros y aviones.
- Tienen un modelo de negocio claro. Spotify cobra diez euros al mes por su ‘música sin interrupciones’. Un precio difícil de justificar frente, por ejemplo, a los 4 euros de yes.fm… Pero añádanle el servicio móvil (del que yes también dispone, pero capado por las condiciones de Apple y sin la sincronización de listas, si no me equivoco) y la cosa se justifica sola (4 euros menos de yes.fm, 7 euros menos de Pixbox… si me apuran, puedo estirarme hasta los quince, por la comodidad añadida).
No está claro que la cosa llegue a buen puerto (se trata solo de un prototipo, y no está nada claro que esto le vaya gustar a la patronal del disco, por mucho que sea maná del cielo) pero si lo hace, va a haber que tachar tanto el N97 como el Pre de la lista de los reyes y comenzar a rezar para que a Android le salga hardware decente ya (que iría tocando, oiga).
¿Qué te juegas, Teddy?
La legislación en temas de propiedad intelectual tiene múltiples problemas (quiero pensar que si fuera fácil ya estaríamos todos de acuerdo), pero el que me parece primordial es el de contraponer los intereses de múltiples partes: los generadores de propiedad intelectual —compositores, escritores…— por un lado, que tienen todo el derecho del mundo a lucrarse todo lo que puedan con su creación, los que pretenden forrarse a base de vender tecnología, ya sea de acceso a la red como de electrónica de consumo y telecomunicaciones, el público en general y los defensores de la cultura (haberlos haylos, parece ser). Y la guida del pastel es que es prácticamente imposible medir quién gana, quién pierde y cuánto, con cada medida que se toma. Ello redunda en docenas de informes pseudocientíficos en la mayoría de los casos y cada cual se acaba creyendo el que le interesa y viendo la paja en el ojo ajeno… cosa que no está mal si uno es parte interesada, pero que es intolerable en quien escribe la ley.
Hasta ahora, tristemente (o no), no hemos dispuesto de laboratorios en los que comprobar si, efectivamente, el descenso de ventas de entradas de cine y discos (por poner los dos ejemplos ubicuos) se deben a los piratas que son muy malos, a los discos y a las películas que son los que son muy malos, a que el público prefiere el producto en directo al enlatado o, desde luego, a la gripe porcina nueva. Servidor prefiere creer que los motivos 2 y 3 tienen mucho más peso, que el 4 tiene su aquel y que los efectos del 1 no son negligibles pero que las industrias del ¿disco? y el cine los han exagerado con gusto… Pero hasta ahora tampoco tengo las narices de decir que los informes que he visto, ni siquiera los que acababan apoyando mi punto de vista, fuesen sólidos. Y es que la investigación en ciencias sociales es muy jodida y aislar variables resulta prácticamente imposible. ¿Cómo montar un grupo de control? ¿Cómo validar realmente las hipótesis? Ese repunte en las ventas… ¿se debe al cierre de un sitio P2P de mucho tráfico o al disco nuevo de la banda de turno?
Pero dos noticias de los últimos meses han convertido Europa en un maravilloso laboratorio para investigar los efectos del P2P sobre las industrias culturales:
- El uno de abril se ponía en marcha en Suecia una directiva que, efectivamente, se cargaba el anonimato en la red: los proveedores se ven obligados a identificar las IPs de los usuarios de redes P2P a petición judicial. No queda lugar para la hipocresía: el día siguiente el tráfico sueco en la red caía nada más y nada menos que un 50% (en Ars Technica).
- Por otro lado, en Francia, y muy a pesar de la Unión Europea, el doce de mayo se aprobaba la ley de los tres avisos: tres ‘infracciones P2P’ y te quedas sin acceso a internet por pirata. La cosa no está en vigor, si no me equivoco, pero me sorprendería muchísimo que ‘Sarko’ (consorte de una señora que vende discos, no lo olvidemos) no la pusiera en marcha… Y nadie se sorprenderá, espero, cuando esa puesta en marcha venga acompañada de un descenso del tráfico P2P francés en la línea del sueco.
Pues bien, una vez montados nuestros laboratorios francés y sueco, podremos coger los históricos de ventas de los diferentes países de la UE, buscar cuáles son los que tenían tendencias ‘pre-legislación’ más similares a suecos y franceses, coger los siguientes doce meses de ventas y responder a la pregunta del millón: ¿tiene un efecto significativo la legislación “dura” del P2P en la venta de discos y películas? ¿Lo suficientemente importante como para compensar los efectos negativos que tal legislación tiene sobre las industrias tecnológicas y la innovación? ¿Bastante como para renunciar a derechos fundamentales como el derecho a la intimidad?
Yo apuesto, desde luego, a que no. Pero si la realidad prueba mi error, me rendiré y aceptaré que recorten mis libertades y mi intimidad en la web, por muy derechos fundamentales y constitucionales que sean. Claro que, a cambio, si resulta ser que no era para tanto, igual la SGAE (y las discográficas, la RIAA, la MPAA, CEDRO, y demás entidades de moral dudosa, cuando menos) debería callarse y dejar de tocar las narices al personal de una vez por todas y aceptar que, sencillamente, es su modelo de negocio el que ha caducado y que mejor se dedican a buscarse la vida de otra forma (comenzando por dejar de estrujar de esta forma a artistas como a consumidores) y se van con el ‘lobby’ a otro lado.
¿Hay huevos, Teddy?
Off to Atlanta
Pues eso. Si no ha pasado nada, son las 7:05 de la mañana, hace tres horas que ha sonado el despertador (qué dolor) y estoy despegando desde El Prat, camino de una escala en Barajas y destino final Atlanta, Georgia, Estados Unidos de América. Si no pasa nada, el lunes que viene (mañana no, el otro) vuelvo a estar por aquí. Debería estar bastante conectado, o sea que igual hasta supero el triste ritmo de actualización que últimamente tiene este blog desde la ciudad de la CocaCola, la CNN y ‘Gone With The Wind’…
En cualquier caso, porténseme bien en mi ausencia.
¿Qué software gastas? (v2)
‘Pequeño’ accidente informático y once meses más tarde el ordenador ya no es Vista, sino Windows 7, y toca actualizar la lista del software que corre hoy aquí…
- Los imprescindibles.
- Mozilla Firefox (sí, también tenemos instalados Opera, Safari y Chrome, además del inevitable Internet Explorer 8). La versión en-us. Más los diccionarios de inglés, castellano y catalán. Y una buena colección de extensiones:
- Web Developer y
- Firebug (más CodeBurner y YSlow), más
- Firefox Accesibility, para las tareas de desarrollo web,
- la (imprescindible para bloguear) CopyUrl+ (desactivando la comprobación de versiones del navegador),
- Zemanta, no tan imprescindible pero también muy práctica,
- Foxy Tunes para controlar WinAmp y reprodicir MP3s embebidos en la web,
- Gears, para las aplicaciones on/offline,
- GreaseMonkey, para personalizar páginas web
- Tiny Menu, para ahorrar espacio en pantalla, que con las pantallas panormámicas nunca sobra, combinada con
- Tree Style Tab, que pone las pestañas en el lateral, aprovechando el espacio horizontal que sí sobra,
- Errorzilla Mod, muy conveniente en caso de enlaces muertos
- y mención de honor para Febe, que permite hacer copia de seguridad de perfiles y extensiones, vital para no invertir más tiempo del necesario en una migración.
- Winamp (con el software de last.fm) y VLC para reproducir audio y vídeo. Y el software de Spotify, desde luego.
- AVG Free. Mi antivirus de cabecera.
- Mozilla Firefox (sí, también tenemos instalados Opera, Safari y Chrome, además del inevitable Internet Explorer 8). La versión en-us. Más los diccionarios de inglés, castellano y catalán. Y una buena colección de extensiones:
- Las aplicaciones.
- La última Microsoft Office. Pues sí, a mí me gusta. Lo suficiente como para comprarme una licencia. Desde luego, también OpenOffice.org.
- Adobe Creative Suite 4. La ‘master collection’, pero no entera: ’sólo’ Acrobat Pro, Dreamweaver, Fireworks, Flash, Illustrator, InDesign, Photoshop, Premiere y Soundbooth (InDesign y Premiere poco los voy a usar, pero nunca se sabe). Esta vez no he instalado Microsoft Expression (gratis para estudiantes universitarios), aunque me lo estoy pensando.
- Las utilidades
- ClipX, para ponerle el toque extra al ‘clipboard’.
- FileZilla para el FTP y Putty para el SSH.
- XAMPP, para cuando hay que probar en local aplicaciones de servidor
- PSPad Editor (aunque desde la época de DME para el Amiga que no tengo un editor favorito)
- Un codec pack reciente y GSpot, tremendamente útil cuando te falta un codec y no sabes cuál
- Windows Media Encoder. La solución buena bonita y barata para hacer un screencast sencillo. Sí. de Microsoft.
- µTorrent. Por si hace falta P2P.
- El software de Nokia para el móvil.
- Pixbox. Porque si quiero bajarme música de la tienda, no me queda otra. Porque mira que es malo…
- Fences, para tener el escritorio ordenado.
- BatteryBar, para tener la batería del portátil controlada.
- NetSetMan, para los que cambiamos la configuración de la WiFi con frecuencia.
- ZumoDrive, mi solución favorita de almacenamiento en línea.
- f.lux, para subir automáticamente la temperatura de color por la noche (un inmenso descanso para los ojos).
- Google Desktop, para tenerlo todo localizado.
- 7-Zip, para descomprimir y comprimir todo archivo viviente.
- Las aplicaciones Air (categoría nueva: hace un año apenas había alguna aplicación Air interesante, hoy son tres o cuatro las que me resultan casi imprescindibles):
- TweetDeck, para controlar Twitter y Facebook.
- Boks, para maquetar deprisa y bien usando el framework CSS Blueprint.
- Contrast-A, para elegir colores accesibles.
- FontPicker, para cuando hay que elegir una tipografía.
Y claro, la pregunta: ¿me equivoco con alguna? ¿Me dejo algo?
Prensa escrita y calidad de la información…
Llevo un rato leyendo El momento crucial, una interesante pieza en El País sobre el futuro (o no) de los diarios escrita por John Carlin que, tal y como está la cosa, está bastante bien y gira entorno al ‘leitmotif’ de que jamás ha sido el momento ni tan propicio para el buen periodismo ni tan adverso para la industria de las noticias. Bastante recomendable, de verdad, con un equilibrio que cuesta encontrar últimamente.
Pero a pocos párrafos del final me encuentro con el siguiente fragmento:
No es ninguna casualidad que, como comentó Philip Bennett, las seis historias de The Washington Post que ganaron premios Pulitzer el año pasado estuvieron entre las más vistas en la historia de la edición web del diario. Trataban de Dick Cheney y de Irak, pero también de un violinista que se ganaba la vida en el metro de la capital estadounidense.
El énfasis es mío. Porque ese artículo resonó bastante por la red en su momento. Se trata de Pearls Before Breakfast, un curioso experimento en el que el afamado volinista Joshua Bell se bajó el Stradivari al metro y se pasó tres cuartos de hora para ingresar un gran total de treinta y dos dólares (habitualmente ingresa algún que otro cero más, por tocar esos tres cuartos de hora). Vamos, en ningún caso se trata de un violinista que se ganaba la vida en el metro.
Yendo más allá de la mera anécdota, se trata de un periodista de renombre, en un artículo sobre la calidad y el futuro del periodismo, de cinco mil palabras largas y, en la primera cosa sobre la que sé de lo que está hablando, mete la pata. En un hecho absolutamente anecdótico y que no afecta en nada a lo que dice la historia, bien es cierto. Pero también lo es que lo ha escrito aún siendo innecesario y que comprobar lo que decía era cuestión de unos tres minutos de trabajo. En una pieza que ha tenido que pasar por unas cuantas manos y sobre la que no pendía esa espada de Damocles (hay quien la llama excusa) de la urgencia de la hora de cierre. Si el principal argumento que esgrimimos en favor del futuro de los diarios es la calidad y la exhaustividad del trabajo que únicamente se puede llevar a cabo desde una gran redacción poblada de grandes profesionales que desempeñan su labor con todo rigor comprobando hasta el último detalle y lo hacemos así… no será internet quien mate a la prensa escrita, sino ella misma la que se suicide por pura desidia. No vayamos buscando cabezas de turco ni exigiendo cuotas y cánones si no damos ejemplo con cada palabra que escribimos, por favor.
Kindle DX: el papel, un poco más muerto
¡Quiero uno!
Antes de que nadie se emocione demasiado: el Kindle DX sale a la venta este verano. Y no en Europa.
Cuesta 490 dólares (unos 370 euros, a los que habría que sumar impuestos varios, que lo podrían poner al borde de los 450 euros, imagino). Y quiero uno. El Kindle DX es, básicamente, el lector de libros electrónicos que le habría pedido a los reyes magos…
- Una pantalla de 9.7″ y 1200×824 puntos, para unos 150 puntos por pulgada.
- Menos de 600 gramos (menos, también, que la mayoría de libros de tapa dura de tamaño comparable).
- Menos de un centímetro de grosor.
- Cuatro gigas de espacio. O una biblioteca entera. Amazon dice que unos 3,500 libros…
- Vida de la batería anunciada: cuatro días… con el 3G conectado. Sin él, hasta dos semanas.
- Sí: se puede desconectar el 3G… porque tiene 3G incorporado. Y gratis (por Amazon, que lo subvenciona con los beneficios de la tienda on-line desde la que confían en que compres más de un libro y más de dos).
- Un catálogo inmenso (275,000 libros, con los ‘best sellers’ a 10 dólares) y creciente. Más suscripciones a diarios y revistas (el New York Times, por 10 dólares al mes, la revista New Yorker por tres). Y sí lee PDFs. Y txts. Y HTML. Y RTF…
- Sí. HTML. Porque navega por la web. La velocidad de refresco de la pantalla es inevitablemente lenta. Pero combinado con el 3G gratis… ¿no tiene buena pinta la Wikipedia disponible allí donde tengas conexión?
En fin. Si os gusta leer como a mí, daos un paseo por la página oficial, procurad que no se os pongan los dientes demasiado largos y rezad a la deidad que os convenga para que Amazon se establezca en España más pronto que tarde…
Para anunciarse, la radio…
Es una hipótesis con poca base científica, pero algo me dice que existen pocas cosas como el poder anunciador de la radio. Y si alguien tiene una mejor explicación para mi anécdota, que me la deje en los comentarios…
Todo comienza el domingo, cuando a última hora le echo un ojo a las estadísticas del tráfico del blog http://extremetracking.com/open;unique?login=chechar" hreflang="en">en eXTReMe Tracking y, donde uno se había acostumbrado a ver entre 700 y 800 visitas, me encuentro con más de 900, un salto de más del 10% que no entiendo a qué se debe… Le echo una ojeada rápida a las últimas vistas y me encuentro con que dos palabras se repiten como el tic tac del reloj en las palabras clave buscadas: ‘media’ y ‘markt’… ¿Primera hipótesis? Google se ha enamorado irracionalmente de una de las entradas sobre el catálogo de la cadena que de vez en cuando me saco de la manga (irracionalmente porque la escribí hace como nueve meses, con información que más que caduca es ya de interés histórico…). En fin. Cosas que pasan. Y un café extra pagado por todos esos visitantes, que generan un ‘click thru’ bastante aceptable y un CPM como no estamos acostumbrados a ver por estos lares… Ayer compruebo de nuevo las estadísticas y veo que la tendencia del tráfico de la página ha pegado un bote aún más notable: … Desafortunadamente, hoy la cosa va de baja, y no ha vuelto a los niveles de la semana pasada, pero casi…
Como es natural, me pica la curiosidad. ¿Qué puede haber provocado un pico así de bestia —y breve— en una búsqueda muy concreta? Si repaso en las Webmaster Tools de Google veo que mi posición en las búsquedas relacionadas no se ha movido en los últimos días. Y hoy salgo en el mismo sitio que ayer (justo detrás de la página oficial, tanto si buscas ‘catálogo media markt’ como si lo haces para ‘catálogo mediamarkt’). ¿No será que de golpe más gente se ha puesto a buscar la cadena de tiendas por algún motivo? Y no corto ni perezoso me voy a Google Web Trends y me encuentro nada más y nada menos que esto:
Toma punta...
Como podría esperarse, el viernes, festivo, las búsquedas están un poco por debajo de la media de los últimos treinta días. Pero… ¿¡qué narices hizo que el sábado fueran el doble de las habituales y el domingo pasaran del triple!? (Algo me dice que cuando aparezcan las estadísticas de ayer lunes, la cosa se saldrá todavía más, pero que las de hoy irán ‘aterrizando’ hacia la normalidad) Y entonces he recordado algo que noté, curiosamente, este sábado y domingo. Tengo que confesar, en primer lugar, que en ocasiones… oigo el fútbol en la radio (todo el mundo tiene sus defectos, oiga). Y este fin de semana había un anuncio nuevo. Un anuncio que se repetía hasta la saciedad y más allá… Sí, sagaz lector: MediaMarkt y su dichoso ‘yo no soy tonto’, una y otra vez… Y el sábado se dispararon las tendencias de búsqueda (los responsables de MediaMarkt debían estar más felices que los del Barça). Y el domingo, más aún. Y el lunes, cuando vaya-usted-a-saber-cuántos oyentes de programas deportivos sin internet en casa han llegado al trabajo (o a la escuela), el acabóse… Va a ser que la publicidad en medios tradicionales (y machacona, a poder ser) funciona…
Epílogo. Pero… esa tendencia es para ‘mediamarkt’. Y tú has dicho que lo que veías en los ‘referrals’ era ‘media’ y ‘markt’… Pues sí, avispado lector, tiene usted razón: volvamos a los Trends de Google:
En azul, 'mediamarkt'; en rojo, 'media markt'
Sí señor (o señora, perdón por la incorrección política): más del doble de búsquedas para la cadena mal escrita para la buena (y si se toma el lector la molestia, comprobará que ‘mediamark’ empata técnicamente con ‘mediamarkt’). MediaMarkt, la cadena que triunfa a pesar de su nombre…
PS Vaya. Va a ser que después de todo este tiempo diciendo ‘MediaMarkt’… era ‘Media Markt’. Cateto que es uno cuando se pone…
Grids CSS Blueprint con Boks
Pues no es tan difícil, usar un framework CSS...
A la hora de maquetar una página usar uno de los muchos frameworks CSS que corren por ahí (más info en anieto2k, por ejemplo) puede ser una buena forma de ahorrar tiempo y esfuerzo. El problema, para los que no somos nada visuales, es la ausencia de herramientas intuitivas que te permitan maquetar de manera más o menos gráfica… o eso pensaba yo, hasta que he descubierto Boks, un ‘editor visual de parrilas’ (o ‘grids’, que queda más ‘cool’) que se basa en el framework Blueprint, uno de los más populares, por lo que parece.
Os dejo con un screencast introductorio (hay más):
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