Planet JEM
Pues yo la tengo más grande…
Naves...
…la nave, desde luego. Impresionantes imágenes las de la Sci-Fi Starship Size Comparison… Vía.
Entradas relacionadasInternet Explorer 8, beta 2
Ya está aquí… Desarrolladores web del mundo, pónganse las pilas, que llega la segunda beta de Internet Explorer 8. Y es esa segunda beta la que acostumbra a ser, por un lado, suficientemente estable como para instalársela con un mínimo de valor y, por el otro, se parece lo suficientemente a la versión que acabará saliendo en unos meses a la calle como definitiva (y que lo será uno o dos meses después, cuando se le hayan aplicado los primeros parches :-P). A pesar de ser un fan irredento de Firefox, creo que Explorer 7 no es mal navegador y, polémicas aparte, cuando el equipo de IE se pone las pilas más vale estar al tanto. Y aunque no fuera así, esa brutal máquina de distribución que se llama Windows no puede obviarse de ninguna de las maneras.
O sea que para todos los interesados:
- El blog-anuncio (también lo comentan en el Windows Experience Blog). ¿Las novedades?
- Mejoras en las pestañas.
- Una ’smart adress bar’ que recordará a casi todos la ‘awesome bar’ de Firefox pero que, al menos en las capturas, parece más trabajada gráficamente.
- ‘Aceleradores‘. Una especie de bookmarklets. Hay una galería en la que destacan cosas como compartir en Facebook o acceder a los mapas de Google y Yahoo!
- ‘InPrivate Browsing‘: permite navegar sin dejar trazas en el ordenador, ni en la historia, ni en los temporales ni en forma de cookies, ni nada.
- Sugerencias de búsqueda integradas en el navegador (y muy visuales, con ’snippets’ y ‘thumbnails’).
- Filtros de seguridad.
- Las dichosas (y en mi opinión poco útiles) web slices.
Vamos, nada realmente destacado, pero útil para los que se niegan a usar un navegador diferente al que viene con el sistema operativo… Además, el inevitable (y siempre bienvenido) aumento de rendimiento, más respeto a los estándares (pasa el Acid Test 2, aunque no el 3, según Webmonkey) y, desde luego, la vista de compatibilidad que pone a IE8 en modo IE7, que se podrá activar y desactivar para cada sitio, pudiendo haber pestañas IE7 e IE8 en paralelo.
- La página de descarga (12 megas y pico, la versión para Vista). Por momento el software solo está en inglés, japonés, chino simplificado y alemán. Más una guía de actualización para los que han estado “disfrutando” de la beta 1, información para “profesionales TIC”, unas FAQs para empresas y el correspondiente Administration Kit, para crear, desplegar y administrar versiones personalizadas de la aplicación.
Pues habrá que probarlo…
Entradas relacionadasTree Style Tab. Las pestañas de Firefox, en vertical
18 pestañas abiertas sin problemas
No nos engañemos. Pocas webs hay que, pasados los 1024 puntos de resolución horizontal, sean legibles sin derrochar espacio en blanco en grandes cantidades a los lados. Y no creo que la cosa vaya a cambiar a medio plazo. Dice Google Analytics que más de los visitantes de este blog tienen la mágica resolución horizontal de 1024, alrededor del 28% están en los 1280 y menos del 9% están por encima (Nota: en el último mes Analytics registra hasta 98 resoluciones distintas entre los visitantes a otro blog más. Por arriba llegamos hasta 2560×1600, pero cada vez abundan más las resoluciones de los dispositivos móviles: 320×396, 240×320, 480×272… Son aún una ínfima minoría, pero van en aumento). Con la implantación de los ’smartphones’ de todas las marcas y colores y la llegada de los ‘netbooks’, vuelve a haber cada vez navegadores de 800 y 1024. Si sumamos a ello lo difícil de diseñar una web legible a grandes resoluciones que no se descuajaringue entera si se le baja la resolución, poco probable es que encontremos muchas web que rellenen la pantalla de ese monitor de 17, 19 o incluso más pulgadas que tenemos sobre la mesa. Más aún si es panorámico.
¿Y qué hacer con todas esas pulgadas cuadradas? Vista propone su ‘Windows Sidebar’ pero, entre nosotros, muy muy útil a mí no me resulta, al menos. Otra solución: girar el monitor (si se deja) y convertir el espacio horizontal en vertical que, curiosamente, hace más falta. Pero sí hay algo que hace que me quede sin espacio horizontal navegando: abra usted 15 pestañas (o más, como era el caso cuando se me ha ocurrido hacer la entrada) en el navegador de turno. O se ‘caen’ por los lados o se estrechan hasta que no sabemos qué hay dónde… a no ser que en vez de colocarlas en horizontal bajo las barras de herramientas las pongamos a un lado, una sobre otra, aprovechando todo ese espacio hasta ahora malgastado, gracias a la extensión Tree Style Tab para Firefox. No evitará que nos quedemos sin espacio si nos ‘regalamos’ con lo de las pestañas, pero habrá que pasar de 30 abiertas en un monitor de 1024 puntos de resolución vertical…
Entradas relacionadasFirefox 3, about:config y el Acer Aspire One
En una entrada anterior explicamos cómo hacer una pseudo-instalación de Firefox 3 en el Acer Aspire One (más sobre el aa1 en obm). Y ayer Make Tech Easier publicaba 28 Coolest Firefox About:Config Tricks. Combinándolos, podemos mejorar un poco la experiencia de usuario de FF3 en el AA1 (viva los acrónimos :-P). En la barra de direcciones del navegador tecleamos about:config, le decimos que sí, que somos unos atrevidos y vamos buscando (con la ayuda del ‘filtro’ que aparece en lo alto de la página) los siguientes elementos:
- browser.cache.disk.enabled decide si el navegador usará o no una caché en el disco duro local. Teniendo en cuenta que el disco SSD del AA1 no es ninguna maravilla, ponerlo a false incrementa notablemente el rendimiento del navegador.
- En una pantalla pequeña como la del AA1 ahorrar espacio es vital. Es por ello que vale la pena trabajar en modo pantalla completa (se activa y desactiva con F11). Pero FF3, a diferencia de FF2, esconde la barra de herramientas cuando está a pantalla completa. Además, hace una animación que le sienta fatal al procesador Atom. Para minimizar el impacto del problema podemos hacer dos cosas: desactivar la animación, poniendo browser.fullscreen.animateUp a 0 o, directamente, decirle al navegador que no la esconda, poniendo browser.fullscreen.autohide a false.
- browser.sessionstore.enabled. Se trata de una opción muy útil de FF3, que cada cierto tiempo guarda la sesión para poderla recuperar en caso de cuelgue. Pero en un ordenador pequeño y poco potente puede ir bien ponerlo a false y ahorrar un poco de rendimiento. O, en su defecto, cambiar el valor por defecto de browser.sessionstore.interval (el tiempo entre guardado de sesiones) del valor por defecto (10000 milisegundos) por 600000, por ejemplo…
- Los que venimos de Windows estamos acostumbrados a que un clic en la barra de direcciones seleccione todo el texto que hay en ella. Ese no es el comportamiento por defecto de FF en Linux. Para cambiarlo, cogemos browser.urlbar.clickSelectsAll y lo ponemos a true.
- Otra cosa que cambia de Windows a Linux es el comportamiento de la tecla backspace (alias ‘la flecha que borra para atrás’). En Windows vuelve a la página anterior mientras que en Linux no hace nada. Para dejarlo como en Windows buscamos browser.backspace_action y lo ponemos a 0.
De nada…
Entradas relacionadasLa música es el anzuelo
Iba yo a hacer una entrada para contar que Sony (mejor dicho, Sony Ericsson), después de darle vueltas a la cosa durante meses, el lunes pondrá en marcha finalmente su tienda de contenidos para móviles, PlayNow Arena, en Suecia a partir del lunes, con un millón de pistas sin DRM. Pero leyendo la nota de prensa (en Engadget) lo que más me llama la atención es el siguiente párrafo (traducción y énfasis míos):
“Solo para la música, no lo habríamos hecho,” dijo Blomkvist [director de adquisición de contenidos]. “Tal y como está montado, muy poca gente, fuera de la industria discográfica, se enriquece con la música digital. Hablando en general, hoy la música no genera mucho dinero para nosotros.”
Vamos que Sony Ericsson monta PlayNow Arena y pone la música para sacar poco dinero (después de pagar los impuestos revolucionarios de discográficas y operadoras) pero atraer a la clientela para venderles lo que da dinero: juegos…
Entradas relacionadasMás ‘free cooking’
Al hilo de lo que “decíamos ayer”, Steven Frank habla de algunas libertades esenciales al publicar software. Parafraseando…
- La libertad de escribir la aplicación que me dé la gana, sin la aprobación de nadie.
- Todo el mundo debe poder descargarla. O no descargarla.
- La libertad de ponerle el precio que quiera (incluido el cero), sin intermediarios.
- La libertad de establecer políticas de reembolsos, cupones u otras promociones.
- La libertad de publicar una actualización inmediatamente (si un error serio lo exige).
- La libertad de publicar el código.
- La libertad de participar en el proyecto de código abierto de otros.
- La libertad de hablar de problemas y soluciones de programación con otros desarrolladores.
Y sí, (i) está hablando de la tienda de aplicaciones de iTunes y (ii) a mí me fastidia casi tanto como a él el bosque cerrado de tito Steve… (Si leéis la entrada veréis que tampoco escatima felicitaciones por los puntos positivos del modelo, que alguno hay :-) )
Entradas relacionadas¿Usuario de GMail?
Pues haz clic en ‘Configuración’, te vas abajo del todo de la pantalla que sale y donde dice ‘conexión del navegador’ te aseguras que esté activado ‘Usar siempre https’. Sobre todo si usas un portátil y de vez en cuando tiras de WiFis que no estén bajo tu control.
¿Que por qué? Por esto.
Entradas relacionadasY ahora, publicidad en los ‘feeds’
Pues eso. Que finalmente me han transferido los feeds de Feedburner a la cuenta de AdSense y hemos activado la publicidad. Por aquello de no ser muy molestos, solo en entradas de más de 500 palabras, que no son muy frecuentes por aquí…
Los afectados, sírvanse usar el formulario de comentarios de la entrada (en cuyo diseño deberíamos trabajar también, cierto es) para poner al que suscribe. En función de las amenazas recibidas, igual deponemos nuestra actitud…
Entradas relacionadasWhat is an ontology?
Christoph recently send me this article and since I found it really helpful, I am posting it to the blog:
Some great W3C explanations of basic ontology concepts
Cheers,
Christine
Otra emisora musical más con Grooveshark Lite
Capura de pantalla de listen.grooveshark.com
Todo parece indicar que la que fuera nuestra radio preferida en la red, Pandora, está a punto de morir: primero restringieron el acceso a los usuarios de fuera de Estados Unidos y Canadá ante la locura del sistema de gestión de los derechos de autor en el planeta y ahora parece que el impuesto revolucionario los exagerados royalties que les exigen las discográficas les llevarán a cerrar (lo comentaba Michael Arrington, por ejemplo).
Pero a rey muerto, rey puesto. Y es que si bien Grooveshark existía desde hace tiempo, ahora lanzan Grooveshark Lite, que se parece mucho a mi emisora musical perfecta:
- On demand. ¿Quieres escuchar Teardrop? ¿O quizá prefieres la versión de José González?
- Con recomendaciones. Porque si te ha gustado Teardrop igual te apetece Theme from To Kill a Dead Man, y de aquí podríamos saltar a Half Life o a On Her Majesty’s Secret Service…
- Playlists. Aunque de momento no se puedan compartir…
- Y si no quieres pensar mucho… dale al ‘Autoplay’. Y Grooveshark irá añadiendo canciones a la playlist. A diferencia de lo que hacen Pandora o last.fm, Grooveshark te anuncia cuál es la siguiente canción que te va poner. Y si no te gusta, se lo dices, para que aprenda, y te la quita de la lista y añada otra canción. Y si te gusta, pero no te apetece, pues la quitas de la lista, pero sin decirle que no te gusta. Y si la que te ha puesto te sugiere otra, pues la buscas y la añades, afectando, además, a las siguientes selecciones.
- Y todo ello, sin necesidad de registrarse. Yo soy de los que no tiene problemas en registrarse en las webs que tienen una apariencia medianamente seria y útil, pero hay gente “pa tó”… Si no tienes la necesidad de guardar una playlist, ni quieres que el sistema recuerde tus gustos, pues basta con no darle los datos que no te pide hasta que tú elijas registrarte.
La única que le veo es que lo que suena no queda añadido a mi perfil en last (pero claro, cuando escucho la radio en FM tampoco…).
Vamos, que tenemos nueva radio favorita en esta casa :-).
Entradas relacionadasNo todos los cables son iguales
El misterio, de los que provocan dolor de estómago. Mi disco duro portátil (un Western Digital de 250 gigas), de golpe, se negaba a funcionar en el portátil con el que no había tenido ningún problema tan solo veinticuatro horas antes. Se trataba del ‘netbook’, el Acer Aspire One (más en este blog) y estaba desconectado de la corriente. Seguro, pensé, que es que no tiene suficiente potencia (aunque, insisto, veinticuatro horas antes sí la tenía). Lo enchufo. Y que no. Me rasco la cabeza y me voy al despacho, a enchufarlo al portátil de verdad (un Dell XPS M1330). Y tampoco. Ni desconectado de la corriente ni conectado. Le echo la culpa a los astros y dejo pasar la noche. Preocupado por un buen montón de datos que hay dentro del disco, como es natural, pero sin perder el sueño. Repito el experimento a la mañana siguiente y, como buen científico, replico sin problemas el fracaso de la víspera.
Hasta que, naturalmente (el nombre del asesino está en el título) se me ocurre usar, en lugar del cable USB cutre, uno ‘de marca’ (Sony, para ser exactos). Maravilla de maravillas, todo vuelve a funcionar. Quién lo iba a decir…
Entradas relacionadasEstamos de Siggraph…
…y por tanto cada día vemos vídeos impresionantes de lo que se puede hacer en el mundillo de los gráficos generados por ordenador y que hace unos pocos meses habrían estado más allá de la ciencia ficción. Mi favorito, de momento, para este año, es el vídeo sobre ‘desempaquetado de mosaicos’ cortesía de Microsoft Research y el Weizzman Institute (vía):
PS 20080820. O no…
Entradas relacionadasFree cooking
Vaya por delante: si me dan a elegir entre código libre y código abierto, me suena mucho más atractivo lo de abierto que lo de libre. Pero confieso que, incluso después de haber estudiado un poco el tema, sigo sin tener muy clara cuál es la diferencia y cada vez que consulto listados de licencias de la Free Software Foundation y de la OSI me hago un lío más grande. Cortito que es uno, oiga.
Vaya por delante, también, que, por filosofía, tanto ‘open’ como ‘free’ me suenan mejor que ‘closed’ o ‘proprietary’, pero que tengo por casa copias legales de Windows XP, de Vista, de Microsoft Office y un buen montón de software de Adobe. De la misma manera que tengo corriendo algún Linux y copias de OpenOffice.org, The Gimp o Inkscape. A igualdad del resto de factores, me quedaré con la solución abierta/libre sobre la cerrada/propietaria. Y a falta de una cuenta corriente infinita, lo gratis suena más atractivo que lo comercial, también (aunque no, no confundo ‘free as in free speech’ con ‘free as in free beer’).
Viene la cosa porque releo las anotaciones de Isma (Richard Stallman: Free Software and Beyond) y Julià Minguillon (Be free, my friend) sobre la charla de Richard Stallman en el FKFT (que me perdí, cosas que pasan, a pesar de currar un par de días de voluntario en la conferencia) y me vienen a la cabeza diversas cosas.
La más importante, sobre todo, por una anotación que recoge Isma de lo dicho por Stallman: que la analogía con las recetas de cocina es la mejor para comprender las cuatro libertades del software libre. Ciertamente, ¿no deberían garantizarse universalmente las cuatro libertades de las recetas de cocina?
- La libertad de elaborar una receta, para cualquiera (libertad 0).
- La libertad de estudiar una receta y adaptarla a tus necesidades (libertad 1). El acceso al ‘código’ de la receta es una precondición para esta libertad.
- La libertad de redistribuir copias de la receta para ayudar al prójimo (libertad 2).
- La libertad de mejorar la receta y publicar tus mejoras, para que toda la comunidad se beneficie (libertad 3). De nuevo, el acceso al ‘código’ es una precondición.
Hablamos de comida y no creo que nadie me discuta que la cocina es tan esencial como el software para la humanidad (habría, incluso, quien llegaría a decir que la cocina es más importante…). Tampoco discutirá nadie que es vital (nunca mejor dicho) la existencia de un corpus de recetas libres y abiertas, amplio y bien documentado.
Y sin embargo, todos (o al menos todos los que vivimos en el primer mundo y disponemos de una renta digna) hemos ido alguna vez a algún establecimiento de comidas que vulnera impunemente las cuatro libertades y, de regalo, no revelaría los secretos de sus recetas ni a punta de pistola. Corre por ahí una cierta compañía de refrescos con burbujas que, de hecho, considera su principal patrimonio el ‘código fuente’ de una de sus bebidas. Y puede que sean malvados, pero a casi nadie se le ocurriría decir que lo son por no divulgar sus recetas…
Además, la existencia de este tipo de empresas y establecimientos no atenta contra ese vital recetario libre y universal. Si hasta hay una OpenCola… Y, curiosamente, que exista un modelo de negocio basado en las recetas de código propietario y cerrado tampoco impide que el negocio alrededor de las recetas abiertas y/o libres sea boyante, incluso en tiempos de crisis. Enciéndase la tele un día de diario hacia el mediodía y podrán presenciar el trabajo de diversos ‘gurús de la receta libre’ que publican con total alegría [parte de] su propiedad intelectual y se ganan muy bien la vida con ello. Me han comentado, además, que hasta en las librerías se pueden comprar cientos de libros que publican el ‘código’ de infinidad de recetas. Muchos restaurantes viven de la explotación del ‘recetario libre’ porque disponer de la receta y convertirla en un plato no son la misma cosa: aún teniendo la receta usada por el restaurante en casa existen múltiples razones para pagar por que te la ‘ejecuten’: ahorro de tiempo y esfuerzo, que la ejecución del cocinero del restaurante es mejor que la nuestra… Existen estimaciones, de hecho, que dicen que el negocio alrededor del recetario abierto/libre es mucho mayor que el que se ha formado alrededor del modelo cerrado/propietario: parece ser que las industrias de las materias primas y los utensilios sacan mucho más del que cocina recetas abiertas y libres en casa que de los restaurantes cerrados. Hasta existen modelos mixtos: instituciones que obtienen beneficios de su ‘recetario cerrado’ y que también lo hacen de la ‘liberación’ de recetas… Finalmente, sin que nadie se rasgue las vestiduras, son multitud los que toman una receta abierta, la modifican para mejorarla… ¡y no publican el resultado!
Impresionante, ¿no?
Existen diversos factores que contribuyen al buen funcionamiento de la cosa:
- Ni el recetario libre/abierto ni el cerrado/propietario están en peligro. Nada indica que vaya a dejar de hacer restaurantes ‘propietarios’ a medio plazo. Mientras tanto, el ‘recetario libre’ goza de indudable salud (comparativamente mejor en tiempos de crisis). Y tampoco tenemos monopolios. La oferta de establecimientos de cualquier tipo de comida es, casi intrínsecamente, no-monopolizable. Incluso si hablamos de comida rápida —que en ubicuidad sería comparable a sistemas operativos y suites de ofimática— el abanico de opciones cerradas/propietarias/abiertas/libres es mareante… Desafortunadamente, que esto sea así en el caso del software es, desde luego, más que discutible: aún sin hablar de programar, prefiero no saber qué porcentaje de la ‘comunidad informatizada’ podría sobrevivir sin el binomio cerrado y propietario de Windows más Microsoft Office. Parece que el ecosistema está ganando en diversidad con la cuota de mercado creciente de otras soluciones, tanto cerradas/propietarias (léase Apple) como abiertas/libres, aún siendo (¿todavía?) brutalmente minoritarias.
- Hay múltiples garantías de calidad. A pesar del ocasional brote de legionela, podemos confiar en las recetas, tanto si tenemos acceso a ellas como si no. Cuando vamos a comer a un restaurante, independientemente del tipo de recetario que use este, existen mecanismos para asegurar la calidad y fiabilidad, tanto formales y “oficiales” (inspecciones de sanidad), como motores de recomendación ’sociales’ o “tradicionales” (los tradicionales serían, por ejemplo, las críticas de los medios de comunicación, y van con doble comilla porque qué puede ser más tradicional que las recomendaciones sociales, en este caso) y ‘reglas de sentido común’ más o menos universalizadas (si el establecimiento está sucio, no entramos; si un restaurante está lleno y el de al lado vacío, querrá decir algo). De nuevo, cosas que pasan mucho menos en el mundo del software: ¿quién garantiza la calidad del software? La espantosa (aunque comprensible) y casi universal falta de cultura y educación informática impide a la inmensa mayoría elegir con un mínimo criterio entre dos o más alternativas. Es para echarse a llorar que muy probablemente haya más gente capacitada para elegir entre el Porsche y el Ferrari que nunca se podrán permitir que entre Microsoft Office y OpenOffice.org. Lo que nos lleva a recordar que…
- Todo el mundo tiene una cierta idea de cocinar. Si hasta yo sé calentar pasta, oiga :-P. Todos sabemos interpretar el código de una receta, ejecutarlo e, incluso, adaptarlo a nuestras necesidades si falta un ingrediente o somos siete a cenar, y no cuatro. Hasta me atrevo a aventurar que son mayoría los que saben implementar sus mejoras a una receta, aún con las notables variaciones en aptitudes y formación para hacerlo (redistribuyan o no posteriormente esas mejoras). De nuevo, algo que no pasa con el código. Ni siquiera con la informática en general, como comentábamos antes.
Y todo esto me lleva a pensar que además de fomentar el desarrollo y uso de software de código libre y/o abierto, existen otras medidas tan o más importantes, a las que sería conveniente dedicar más esfuerzos que a la satanización del modelo cerrado:
- Luchar contra los monopolios. Aún limitándonos al software cerrado/propietario, no es sano que una solución tenga una cuota de mercado del 90%. Y soy de los que opina que debería hacerse todo lo posible, además, para que en cualquier campo de aplicación lo suficientemente amplio exista una opción libre/abierta. Si para ello deben usarse fondos públicos, adelante.
- Asegurar la calidad. Tantas cosas dependen del software… Una hoja de cálculo decide cuánto pagaré de hipoteca. Un par de líneas erróneas en el código de un alcoholímetro pueden resultar en una multa injusta o dar con los huesos de alguien en la cárcel (o dejar que siga circulando quien no debería). Un cambio de unidades mal hecho estrelló una sonda espacial contra Marte. Un signo cambiado en un programa de cálculo de estructuras puede matar. Un generador de números aleatorios mal ejecutado supone un problema para la seguridad de los que navegamos por la red, por no hablar del sistema financiero mundial. Ni el software abierto ni el cerrado están libres de pecado y tampoco hace falta ser alarmistas (de momento las cosas no nos van tan mal), pero hay que asegurar la calidad del software. Y eso implica procesos certificables en el desarrollo de software y, muy probablemente, en el caso del software cerrado, al menos la disponibilidad, limitada pero universal, del código fuente de prácticamente cualquier aplicación. El uso de estándares bien documentados es también uno de los hitos del camino de la calidad del software.
- Fomentar la cultura informática. ¿Hace falta que todo el mundo sepa programar de manera competente? Probablemente ni tan solo sea una meta alcanzable (cuando ningún sistema educativo garantiza, ni siquiera, que todos seamos capaces de jugar al fútbol de manera competente :P). Pero quizá sí deberíamos saber todos qué es un algoritmo y ser conscientes de la complejidad de desarrollar software. Y me parece de cajón que unas ciertas competencias informáticas/ofimáticas son imprescindibles para casi todos. Añadamos, además, que no podemos hablar de cultura informática si nos limitamos a una única solución. Sea del tipo que sea: claman muchas voces contra un sistema educativo dependiente de las soluciones cerradas de Microsoft, pero haríamos un flaco favor a aquellos a quienes enseñamos si nos limitáramos a las soluciones de Apple o erradicáramos el software propietario del currículo, si este es competitivo y la solución imperante en el mundo laboral. Por poner un ejemplo no canónico: ¿qué escuela de diseño se atrevería a trabajar solo con Inkscape y obviar la existencia de Illustrator? Y como con todo, educar en diversidad es muy difícil e implica sacrificios: el tiempo es finito y si no enseñamos una suite ofimática, sino dos, restamos del tiempo que podríamos/deberíamos dedicar a otros apartados del currículo…
Pues eso. Otro día más ;-).
Entradas relacionadasLecturas veraniegas…
Un poco tarde el 16 de agosto para recomendar lectura para el verano, pero nunca se sabe… En InsideTech tienen una lista de 50 libros que todo geek debería leer. Dejando de lado la ciencia ficción (donde hago un meritorio 8 de 11 (y por qué Microsiervos está entre esos 11 es algo que habría que meditar…)) hay biografías, diseño (para informáticos), historia (este queda añadido a mi cola), criptografía (de nuevo, me gustaría saber porque han metido el Criptonomicón aquí, en lugar de en la categoría de ciencia ficción, pero vaya, y los otros dos también van a los pendientes), desarrollo de software, “filosofía” (probablemente incluso sin comillas; puedo recomendar The Long Tail y In the Beginning was the Command Line)…
Quizá la sección más interesante, sin embargo, sea la última, de lecturas gratuitas, donde apuntan a versiones online (y “legales”) de algunos de los títulos: Flatland, las mac-anécdotas e historias de Revolution in the Valley, el denso pero interesante In The Beginning Was The Command Line (Stephenson mete en la lista, además, el ya citado Criptonomicón y Snow Crash, con lo que es el autor más popular de la lista), los dos libros de Lawrence Lessig (inevitablemente bajo licencia Creative Commons), Code Version 2.0 y The Future of Ideas y el inevitable y seminal The Cathedral and the Bazaar.
Que aproveche…
Entradas relacionadasEl mensaje de Mark Cuban a la MPAA
Hace unos días nos hacíamos eco de el enfado de Cory Doctorow con las propuestas para la “protección de la propiedad intelectual” que se están lanzando por ahí… Una de las cosas que decía es que es un hecho que la piratería existe y va a seguir existiendo, a pesar de todas las medidas tecnológicas y legislativas que se tomen para impedirlo. A Doctorow, “copyfighter” reconocido, igual hay que asignarle un innegable partidismo. Difícilmente nadie le colgará esa etiqueta de “copyfighter” a Mark Cuban, un tipo con una fotuna valorada en 2,800 millones de dólares y que posee, entre otras cosas, una productora de cine y un canal de televisión de alta definición. Y sin embargo, en una de las últimas entradas de su blog se permite decir:
Tengo más de mil millones de dólares invertidos en la industria del entretenimiento. Veo nuestro contenido distribuido ilegalmente en línea. Tengo un informe diario de todos los torrentes y otros ficheros disponibles en línea. ¿Sabéis qué es lo que pienso sobre ello? Y qué. Eso es lo que pienso. Son daños colaterales. A diferencia de la música, hace falta tiempo para subir y descargar películas. La gente con más tiempo que dinero roba contenidos. Pero es que tampoco iban a pagar por ellos. La gente con conciencia paga por el contenido. Afortunadamente eso es la mayoría de la gente.
Dejando de lado lo agresivo del discurso (que lo es, y mucho), el mensaje de Cuban a la MPAA es
Por favor, por favor, por favor, ¿podríais usar el dinero que vais a gastar en impedir lo inevitable en promocionar lo divertido que es ir al cine? Más gente que va al cine es más gente emocionada por el cine. Más gente emocionada por el cine es más gente que ve películas en la tele, y eso es bueno para los ingresos, y más gente comprando DVDs o descargas legales de las películas. De nuevo, bueno para los ingresos.
O sea que, la próxima vez que vaya al cine, en vez del infumable anuncio contra la piratería (teniendo en cuenta que si me quiero bajar una película me la voy a bajar igual y que, además, acabo de pagar 7 euros por la entrada), ¿por qué no me ponéis un tráiler más?
Entradas relacionadas¿Los servidores de Microsoft?
Si hay algo que a los grandes de la web no les gusta comunicar es cuántos servidores usan para sus servicios. Pero parece que a Microsoft se le ha escapado. Si no han engañado a todo el mundo, para enero de este año tenían algo así como 150,000 servidores (la mitad dedicados al buscador, seguidos por los de Hotmail, que pasarían de 20,000, y los de Messenger) corriendo en unos 17,000 racks y desarrollando algo así como 72,500 kW de potencia. Cómo debe ser la factura de la electricidad…
Entradas relacionadas¿Cuántas radios WiFi llevas encima?
Dos cosillas para el Acer Aspire One
La primera, la instalación de VLC. Decíamos ayer que al reproductor de vídeo que viene por defecto con el Aspire One se le atraganta más de un códec, incluyendo algunos de los más frecuentes. La respuesta: instalar VLC. Para ello, después de abrir un terminal (cosa que explicamos en el capítulo anterior):
#> su
#> rpm -ivh http://rpm.livna.org/livna-release-8.rpm
#> yum install vlc
Con ello descargaremos e instalaremos el reproductor. A partir de este momento, al hacer clic con el botón derecho sobre cualquier archivo de vídeo nos aparecerá la opción de reproducirlo con VLC (Tras la orden su deberemos entrar la contraseña de administración que creamos la primera vez que arrancamos la máquina. Y al acabar la operación, hacer exit dos veces, la primera para salir de la cuenta de administrador y la segunda para cerrar el terminal).
Fuente: http://www.aspireoneuser.com/forum/viewtopic.php?f=5&t=167.
Y la segunda, cómo instalar Firefox 3, que es bastante mejor navegador que el Firefox 2 instalado por defecto y que, además, debería consumir menos recursos, algo que se agradece especialmente en una máquina de estas características…
Advertencia En los repositorios de software oficiales aún no está Firefox 3. Muy probablemente este entre en conflicto con la actualización que saque Acer para pasar a Firefox 3, en su momento. Y es un parche muy parche… Vamos, que ni que se os derrita el cacharrito voy a hacerme cargo.
Tras abrir el consabido terminal:
wget “http://download.mozilla.org/?product=firefox-3.0.1&os=linux&lang=es-ES”
tar -jvxf firefox*bz2
su
mv firefox /opt
mv /usr/bin/firefox /usr/bin/ff2
ln -s /opt/firefox/firefox /usr/bin/firefox
ln -s /usr/lib/mozilla/plugins/* /opt/firefox/plugins
Aquí cerramos el navegador (en caso de tenerlo abierto) y arrancamos Firefox 3 con
firefox -ProfileManager &
Fuente: http://macles.wordpress.com/2008/07/22/firefox-3-on-the-acer-aspire-one-a110/.
PS 20080814 Para los más aventureros (la cosa es no apta para cardíacos), tnkgrl Mobile ha colgado un vídeo de media horita sobre cómo abrir el Aspire One, añadirle más memoria y un módulo Bluetooth. También hay fotos y, en la correspondiente entrada de blog “amenaza” con explicar cómo cambiar el disco SSD por un disco duro “convencional” de 1.8″. Seguiremos informando.
PS 20080816 Ya tenemos cómo montar un disco duro dentro del AA1: entrada de blog y vídeo. En el sigiente capítulo, módem 3G interno…
Web designer…
La imagen está robada de The Man in Blue (alias Cameron Adams) y, además de ser (a) un hartón de reir (b) muy cierta (c) todas las anteriores, es una respuesta a esta entrada de Jason Santa Maria sobre la relación entre “diseño gráfico” y “diseño web”, que vale la pena leer (comentarios incluidos).
En mi opinión, alguien que diseña para la web no debería llamarse diseñador gráfico, aunque haya mucho de diseño gráfico en el diseño de una web. Pero al oir “diseño gráfico” no pensamos (o al menos yo no pienso) en diseño de interacción e interfaces, por no hablar de la necesaria separación de contenido y presentación o de la necesidad de entender profundamente los lenguajes (incluyendo cada vez más los de programación) y estándares que entran en juego o la diversidad de dispositivos desde los que se consumirá el diseño realizado, la arquitectura de la información para un sitio complejo… Además, la vinculación entre “diseño gráfico” y medios estáticos o no interactivos es, me da a mí, demasiado fuerte en el imaginario colectivo como para que ahora se pueda plegar el término a una ocupación que es, en gran parte, nueva y, además, evoluciona diariamente. Las competencias del diseño gráfico (composición, teoría del color, tipografía…) juegan un papel esencial en el diseño web, pero estas valen de poco sin las específicas a la tarea en cuestión. Es interesante ver cómo, a medida que el campo crece van apareciendo denominaciones más específicas y especializadas: más allá del diseñador web, tenemos desarrollador web, “interaction designer”, “interactive art director”, “communication designer”, “front-end developer”, “UX designer”, “web producer” o hasta “diseñador multimedia” (y mira que hay pocas palabras de las que se haya abusado tanto como de “multimedia”)…
Pero claro, si te declaras “diseñador web” acabarás configurando Outlooks y pasando antivirus. O, más triste aún, serás comparado con alguien que no tiene ni puñetera idea de diseño gráfico, pero al que le encanta jugar con Frontpage (y si han llegado a jugar con una copia pirata de Dreamweaver, ya ni te cuento) y cobrando una miseria por tus conocimientos. Yo, de momento, me quedaría con “desarrollador web”, que suena lo suficientemente complicado y misterioso como para poder pasar una factura decente. Aunque hablar de “user experience” o arquitectura de la información también ayuda. Dichosas palabrotas…
Lectura adicional: The Employable Web Designer, de Andy Rutledge.
PS Y otro cómic relacionado: en UserFriendly.
Facebook y las fotos de los amigos de mis amigos…
Esto… Que está muy bien esto de fomentar las relaciones sociales. Y que los amigos de mis amigos suelen ser mis amigos. Pero… si un amigo-Facebook mío comenta una foto que ha colgado un amigo-Facebook suyo (pero no mío) y el perfil del amigo de mi amigo está protegido… ¿por qué puedo ver la foto (y todo el resto del álbum)?

