Planet JEM
¿Quién fija las leyes?
Estoy en un hotel. Bastante lejos de dónde suelo estar. La conexión es espectacular, cumpliendo las expectativas basadas en el tópico. Pero atención a las condiciones de uso que he tenido que aceptar (traducción libre y resaltado es mío):
Cuando uses este servicio no debes:
(a) Subir, publicar, mandar o de cualquier forma transmitir contenido ilegal, dañino [...] vulgar, obsceno [...] o que pueda ser objetable
[...]
(i) Interferir en el fluir normal de una conversación en un chat, haciendo que la pantalla haga “scroll” más deprisa que lo que otros usuarios sean capaces de teclear [...]
La primera reflexión: ¿no bastaba con decir (aquí he copiado únicamente una ínfima parte del total) que se prohiben y denuciarán usos ilegales? ¿Qué es “vulgar” u “obsceno”? Si mando un enlace a un video de Operación Triunfo… ¿es vulgar? Si le mando un correo con cochinadas (cariñosas, eso sí) a mi novia… ¿es obsceno? Si me meto en un chat para chinchar… ¿no basta con que el administrador me eche y punto?
Creo que nos estamos pasando pelín con eso de montar las leyes por nuestra cuenta. Y siempre con la amenaza en la punta del dedo (índice, el de apuntar a los demás).
Entradas relacionadasOpenMath Content Dictionary Wiki
Segundas impresiones de Google Chrome
Y prometo cambiar de tema durante una temporada…
En resumen, y después de usar el dichoso navegador intensamente y durante unas cuantas horas, dos cosas:
- La novedad real es el tema de los procesos-pestaña. Y aún así, IE8 ya hace algo similar, aislando las cosas. La máquina de JavaScript correrá mucho pero, por un lado, yo no he notado ninguna diferencia sobre GMail y Google Reader e imagino que el efecto solo se notará sobre la siguiente generación de aplicaciones web y, por el otro, donde acabo de decir ‘notará’ igual mejor decir ‘a lo mejor se nota’: todos los navegadores están en la mejora del rendimiento del JavaScript y Firefox anuncia, por ejemplo, un incremento del rendimiento de algo así como el 7000% para la versión 3.1… Y de los temas de la interfaz, lo único que no está en ningún otro navegador (de momento) es lo de las pestañas por encima de la barra de direcciones.
- Un navegador NO es un sistema operativo. No lo es, no lo es y no lo es. ¿Ya? ¿Sí? Gracias. Pero por si acaso: los navegadores corren sobre sistemas operativos. Además, si lo que quieres hacer es matar a Windows, efectivamente, es una gran idea desplazar las aplicaciones a la web y el navegador. Pero para hacerlo, lo que hay que hacer es asegurar que hay [al menos] un competidor de nivel, multiplataforma y de código abierto en el mercado. Cuando dicen lo de ‘divide y vencerás’, se refieren a dividir a la competencia, no a los aliados… Lanzar un navegador más no es la mejor táctica para acabar con Internet Explorer y, por tanto, tampoco para luchar contra Windows y Microsoft en general.
Acto seguido, algunos detalles de interfaz y funcionamiento que chirrían un poco.
- He visto dos ordenadores, ambos con XP Service Pack 2 y el ClearType activado, sobre los que Chrome mostraba las tipografías de una misma página web de maneras muy diferentes (con y sin ‘antialiasing’, para ser exactos). ¿Poltergeist? En cualquier caso, lo mínimo que se puede esperar de un navegador es consistencia…
- A pesar de correr sobre Webkit, como Safari, el render de las páginas no es idéntico. Corren por ahí teorías que dicen que Chrome corre sobre una versión anticuada de Webkit. Podría ser, pero yo sospecho que tiene más que ver con que Safari sobre Windows utiliza el mismo motor para escribir las tipografías a pantalla que sobre Mac OS X. Sin tener el más mínimo fundamento, me voy a atrever a aventurar, además, que es probable que Apple no haya hecho público ese código…
- De especial interés para los que usamos más de un idioma. Chrome viene con un impecable soporte para tropecientos idiomas… pero cambiar de idioma implica un viaje a las preferencias. En Firefox basta hacer clic con el botón derecho. ¿Lo podemos implementar para la próxima versión? ¿Por favor?
- Como mínimo mi instalación de Chrome (ya hemos dicho que este no es el navegador más consistente del mercado) es alérgica a los ‘checkboxes’: solo los muestra si se le pide por favor y se le coge de buen humor…
- En Firefox, si haces clic con el botón del medio y desplazas el ratón tienes un scroll extremadamente cómodo. En Chrome no solo no lo tienes: el scroll de la ruedita del ratón da unos saltos que son un atentado de primer orden contra la usabilidad…
Pero, curiosamente, como dicen los Rolling Stones… it’s only rock n’ roll… but I like it. Qué quieren que le haga, me gusta, aún con todos sus defectos (y que me haya pasado una mañana entera sin mis apreciadísimas extensiones de Firefox no es más que una demostración de ese hecho).
En fin, lo dicho: procuraré cambiar de tema durante una temporada.
Bueno, sí, una última cosa: Extreme Tracking ya da 49 visitas con el ‘user-agent’ nuevo… pero Google Analytics (con el acento en Google) aún no lo reconoce. Manda… :P
Entradas relacionadasBurning Chrome… Google Chrome
Google Chrome
Pues ya está disponible (solo para Windows, aunque en perfecto español) Google Chrome en www.google.com/chrome. Las primeras impresiones, positivas, aunque de momento las extensiones que tengo instaladas (CopyURL+, Firebug con YSlow, Tree Style Tab y WebDeveloper) en Firefox van a hacer que me quede como estaba. Eso sí, esa información sobre el consumo de recursos de cada página o aplicación va a ser una herramienta muy bien recibida por los desarrolladores web, así como el inspector de elementos y ‘profiler’:
Google Chrome
A ver cómo prosigue la historia.
PS El primer incidente: el plug-in Simple Tags de WordPress y Chrome se hablan, pero no son amigos íntimos.
Entradas relacionadas¿Google Chrome?
Cualquier cosa que lance Google hace ruido en cantidades industriales. Pero ya no hace falta que lo lancen: en www.google.com/chrome aún no hay nada y la blogosfera ya ha entrado en ‘modo warp-speed’. Todos los detalles están en Google Blogoscoped y el comic-anuncio (de Scott McCloud) quizá sea un mecanismo de comunicación discutible pero a mí me ha llamado positivamente la atención (no debo ser el único, porque el servidor de Blogoscoped está estresado hasta el punto de echar humo). Se me plantean, imagino, las mismas reflexiones que a casi cualquiera…
- ¿Necesitamos otro navegador más? El motor de render de páginas será WebKit (el mismo que usa Apple para Safari y Symbian para sus navegadores) y, por tanto, probablemente no sea un gran dolor de cabeza para los sufridos desarrolladores web del mundo pero, con Mozilla, Microsoft, Apple y compañía intercambiando golpes con fluidez… ¿va a tener un efecto real en el ritmo al que aparecen innovaciones en el espacio de los navegadores?
- ¿Demasiado poder para Google? Dicen que no es bueno poner todos los huevos en una cesta. Con Microsoft, la integración de sistema operativo y navegador tenía innegables efectos positivos… pero también negativos. Aquí la integración “excesivamente buena” puede darse entre el navegador y las aplicaciones web. En un mundo “cloud computing” eso también puede tener efectos perniciosos para el resto de navegadores. Google no tiene el monopolio ni con GMail ni con Google Docs, pero aún así hace pensar. También cabe preguntarse, aún con todo el poder de Google, a qué cuota de mercado pueden acceder a corto, medio y largo plazo frente al coloso IE y el “colosito” Firefox.
- Todo el mundo quiere mejorar el rendimiento de JavaScript. Para la próxima “actualización de punto” de Firefox se promete una mejora brutal, Microsoft anuncia las bondades del motor JavaScript de IE8, Safari y Opera no son mancos, precisamente… y Google dice que nada como su máquina virtual. Que además será de código abierto y, parece ser, no debería costar mucho integrarla en cualquier otro navegador. Me da a mí que en nuestro entorno “cloud computing”, dependiente cada vez más del JavaScript para el lado cliente de las aplicaciones, esta es la innovación de Chrome. Pero entonces, ¿por qué no trabajar en el desarrollo de esa máquina y cederla amablemente al resto de fabricantes de navegadores?
- Indudablemente —y aun sin tener en cuenta la máquina de JavaScript— Chrome trae bastantes mejoras. Las innovaciones en gestión de memoria (cada pestaña es un proceso independiente) se agradecen (Firefox 3 sigue comiéndose demasiada memoria con determinadas páginas, y acaba muriendo de ataques de ‘obesidad’ en sesiones de navegación intensas y prolongadas; pasa mucho menos que antes, pero sigue pasando). Y, de paso, eso hará realidad un sueño: poder arrastrar una aplicación web de una ventana del navegador a otra sin interrumpir su funcionamiento (en serio, es algo muy interesante, sobre todo si trabajas con más de un monitor). Tampoco está mal que sea un navegador pensado desde el inicio para luchar contra las páginas web con malware o los ataques de phishing.
- ¿Y Mozilla? Hace nada que han renovado su jugoso contrato con Google hasta 2010. ¿Cómo les afecta la presencia de un nuevo navegador que, además, pertenece (mientras no se demuestre lo contrario) a su principal patrocinador?
- ¿Qué pasa con Adobe y Air?. Dado que ya funcionan sobre Webkit, no debería costarles demasiado implementar la máquina de JavaScript y conseguir que sus “pseudoaplicaciones de escritorio” (o al menos las que funcionan sobre “HTML+JS”) tengan un tremendo incremento de rendimiento por la cara. Pero claro, Google integra Gears con Chrome, como podría esperarse. Y eso, combinado con un navegador que le pone poco cromo a la cosa (en inglés ‘Chrome’ y ‘chrome’ dan aún más lugar al equívoco), les puede doler y mucho.
- Después del anuncio de IE8, parece que un modo porno “incógnito” es requisito imprescindible para todo navegador que se precie.
- ¿Por qué? Siempre tiene que haber un por qué… Google dice que ellos “viven” en la web y que, por tanto, les interesa mejorar el funcionamiento de la web en general. Eso explica el interés por una máquina virtual extremadamente eficiente, el funcionamiento de Gears y muchas otras cosas. Pero, como ya apuntábamos antes, ¿qué necesidad hay de combinarlo todo en forma de un navegador? ¿Por qué no trabajar en los componentes por separado? ¿Es solo para espolear al resto de jugadores, o hay algún otro interés?
Y todo esto después de una lectura rápida del tebeo. En fin, habrá que permanecer atentos…
Entradas relacionadasBlog Day
31 de agosto, Blog Day. Toca recomendar cinco blogs… Como norma, que no sean de nadie que tenga el gusto de conocer. En orden alfabético:
- cityofsound, el blog de Dan Hill (ex jefe de tecnología y diseño interactivos de la BBC, entre otras cosillas). Mucha arquitectura y urbanismo, algo de música y nuevos medios, unas gotas de miscelánea y siempre, siempre, reflexión de calidad.
- La Madriguera y El Ambigú, los podcasts de los programas homónimos de Radio 1 y Radio 3 de RNE liderados por uno de los históricos de la casa, Diego Manrique (sí, son dos recomendaciones en una y no son exactamente blogs: qué poco respetuoso que es uno…). Porque un tipo capaz de combinar Caléxico y Los Lobos el viernes pasado, los Skatalites el miércoles y Kiko Veneno el martes merece ser recomendado. Nota: el podcast de El Ambigú llevaba meses muerto, pero repasando para la entrada me he encontrado con que volvía a aparecer un programa nuevo. Crucemos los dedos…
- Open, un blog sobre tecnología de código abierto del New York Times. Porque hacen cosas espectaculares pero, sobre todo, por el ’subtítulo’ más currado de la blogocosa: All The Code That’s Fit to printf().
- Rands In Repose. Porque probablemente sea el tipo que más sepa del funcionamiento real de las organizaciones y de la gente que se mueve dentro de esas organizaciones (con la posible excepción del dibujante de Dilbert).
- Photographers, el blog de los fotógrafos de la agencia Reuters. Grandes historias, mejores fotos. Qué más se puede pedir…
Y como se trata de repartir un poco de ‘linklove’, unos cuantos blogs más, esta vez restringidos a la categoría gente-que-conozco-y-además-me-cae-bien…
- Los colaboradores oficiales de este blog: ICTlogy (en inglés) y Badalona Bitàcola (en catalán).
- Va de fotologs: baldiri, desnivell, incandescencias y procsilas (bueno, este último no lo es, estrictamente, pero casi…).
- Los “expatriados”: We feel great ! (Toronto en catalán) y el ganador de las categorías más-nos-hace-reir y más-envidia-nos-da, Nuevos Territorios (Hong Kong en castellano de la mano de los Peláez).
- Y para cerrar, el absoluto cajón-de-sastre: eucaliptus, Bradbury en Marte (ojo: edublog), El Mero Observador, *gonzolog y requetenacimiento.
Si con eso no tenéis como para pasar una tarde de domingo entretenida, id al médico, que es grave… Entradas relacionadas
Pues yo la tengo más grande…
Naves...
…la nave, desde luego. Impresionantes imágenes las de la Sci-Fi Starship Size Comparison… Vía.
Entradas relacionadasInternet Explorer 8, beta 2
Ya está aquí… Desarrolladores web del mundo, pónganse las pilas, que llega la segunda beta de Internet Explorer 8. Y es esa segunda beta la que acostumbra a ser, por un lado, suficientemente estable como para instalársela con un mínimo de valor y, por el otro, se parece lo suficientemente a la versión que acabará saliendo en unos meses a la calle como definitiva (y que lo será uno o dos meses después, cuando se le hayan aplicado los primeros parches :-P). A pesar de ser un fan irredento de Firefox, creo que Explorer 7 no es mal navegador y, polémicas aparte, cuando el equipo de IE se pone las pilas más vale estar al tanto. Y aunque no fuera así, esa brutal máquina de distribución que se llama Windows no puede obviarse de ninguna de las maneras.
O sea que para todos los interesados:
- El blog-anuncio (también lo comentan en el Windows Experience Blog). ¿Las novedades?
- Mejoras en las pestañas.
- Una ’smart adress bar’ que recordará a casi todos la ‘awesome bar’ de Firefox pero que, al menos en las capturas, parece más trabajada gráficamente.
- ‘Aceleradores‘. Una especie de bookmarklets. Hay una galería en la que destacan cosas como compartir en Facebook o acceder a los mapas de Google y Yahoo!
- ‘InPrivate Browsing‘: permite navegar sin dejar trazas en el ordenador, ni en la historia, ni en los temporales ni en forma de cookies, ni nada.
- Sugerencias de búsqueda integradas en el navegador (y muy visuales, con ’snippets’ y ‘thumbnails’).
- Filtros de seguridad.
- Las dichosas (y en mi opinión poco útiles) web slices.
Vamos, nada realmente destacado, pero útil para los que se niegan a usar un navegador diferente al que viene con el sistema operativo… Además, el inevitable (y siempre bienvenido) aumento de rendimiento, más respeto a los estándares (pasa el Acid Test 2, aunque no el 3, según Webmonkey) y, desde luego, la vista de compatibilidad que pone a IE8 en modo IE7, que se podrá activar y desactivar para cada sitio, pudiendo haber pestañas IE7 e IE8 en paralelo.
- La página de descarga (12 megas y pico, la versión para Vista). Por momento el software solo está en inglés, japonés, chino simplificado y alemán. Más una guía de actualización para los que han estado “disfrutando” de la beta 1, información para “profesionales TIC”, unas FAQs para empresas y el correspondiente Administration Kit, para crear, desplegar y administrar versiones personalizadas de la aplicación.
Pues habrá que probarlo…
Entradas relacionadasTree Style Tab. Las pestañas de Firefox, en vertical
18 pestañas abiertas sin problemas
No nos engañemos. Pocas webs hay que, pasados los 1024 puntos de resolución horizontal, sean legibles sin derrochar espacio en blanco en grandes cantidades a los lados. Y no creo que la cosa vaya a cambiar a medio plazo. Dice Google Analytics que más de los visitantes de este blog tienen la mágica resolución horizontal de 1024, alrededor del 28% están en los 1280 y menos del 9% están por encima (Nota: en el último mes Analytics registra hasta 98 resoluciones distintas entre los visitantes a otro blog más. Por arriba llegamos hasta 2560×1600, pero cada vez abundan más las resoluciones de los dispositivos móviles: 320×396, 240×320, 480×272… Son aún una ínfima minoría, pero van en aumento). Con la implantación de los ’smartphones’ de todas las marcas y colores y la llegada de los ‘netbooks’, vuelve a haber cada vez navegadores de 800 y 1024. Si sumamos a ello lo difícil de diseñar una web legible a grandes resoluciones que no se descuajaringue entera si se le baja la resolución, poco probable es que encontremos muchas web que rellenen la pantalla de ese monitor de 17, 19 o incluso más pulgadas que tenemos sobre la mesa. Más aún si es panorámico.
¿Y qué hacer con todas esas pulgadas cuadradas? Vista propone su ‘Windows Sidebar’ pero, entre nosotros, muy muy útil a mí no me resulta, al menos. Otra solución: girar el monitor (si se deja) y convertir el espacio horizontal en vertical que, curiosamente, hace más falta. Pero sí hay algo que hace que me quede sin espacio horizontal navegando: abra usted 15 pestañas (o más, como era el caso cuando se me ha ocurrido hacer la entrada) en el navegador de turno. O se ‘caen’ por los lados o se estrechan hasta que no sabemos qué hay dónde… a no ser que en vez de colocarlas en horizontal bajo las barras de herramientas las pongamos a un lado, una sobre otra, aprovechando todo ese espacio hasta ahora malgastado, gracias a la extensión Tree Style Tab para Firefox. No evitará que nos quedemos sin espacio si nos ‘regalamos’ con lo de las pestañas, pero habrá que pasar de 30 abiertas en un monitor de 1024 puntos de resolución vertical…
Entradas relacionadasFirefox 3, about:config y el Acer Aspire One
En una entrada anterior explicamos cómo hacer una pseudo-instalación de Firefox 3 en el Acer Aspire One (más sobre el aa1 en obm). Y ayer Make Tech Easier publicaba 28 Coolest Firefox About:Config Tricks. Combinándolos, podemos mejorar un poco la experiencia de usuario de FF3 en el AA1 (viva los acrónimos :-P). En la barra de direcciones del navegador tecleamos about:config, le decimos que sí, que somos unos atrevidos y vamos buscando (con la ayuda del ‘filtro’ que aparece en lo alto de la página) los siguientes elementos:
- browser.cache.disk.enabled decide si el navegador usará o no una caché en el disco duro local. Teniendo en cuenta que el disco SSD del AA1 no es ninguna maravilla, ponerlo a false incrementa notablemente el rendimiento del navegador.
- En una pantalla pequeña como la del AA1 ahorrar espacio es vital. Es por ello que vale la pena trabajar en modo pantalla completa (se activa y desactiva con F11). Pero FF3, a diferencia de FF2, esconde la barra de herramientas cuando está a pantalla completa. Además, hace una animación que le sienta fatal al procesador Atom. Para minimizar el impacto del problema podemos hacer dos cosas: desactivar la animación, poniendo browser.fullscreen.animateUp a 0 o, directamente, decirle al navegador que no la esconda, poniendo browser.fullscreen.autohide a false.
- browser.sessionstore.enabled. Se trata de una opción muy útil de FF3, que cada cierto tiempo guarda la sesión para poderla recuperar en caso de cuelgue. Pero en un ordenador pequeño y poco potente puede ir bien ponerlo a false y ahorrar un poco de rendimiento. O, en su defecto, cambiar el valor por defecto de browser.sessionstore.interval (el tiempo entre guardado de sesiones) del valor por defecto (10000 milisegundos) por 600000, por ejemplo…
- Los que venimos de Windows estamos acostumbrados a que un clic en la barra de direcciones seleccione todo el texto que hay en ella. Ese no es el comportamiento por defecto de FF en Linux. Para cambiarlo, cogemos browser.urlbar.clickSelectsAll y lo ponemos a true.
- Otra cosa que cambia de Windows a Linux es el comportamiento de la tecla backspace (alias ‘la flecha que borra para atrás’). En Windows vuelve a la página anterior mientras que en Linux no hace nada. Para dejarlo como en Windows buscamos browser.backspace_action y lo ponemos a 0.
De nada…
Entradas relacionadasLa música es el anzuelo
Iba yo a hacer una entrada para contar que Sony (mejor dicho, Sony Ericsson), después de darle vueltas a la cosa durante meses, el lunes pondrá en marcha finalmente su tienda de contenidos para móviles, PlayNow Arena, en Suecia a partir del lunes, con un millón de pistas sin DRM. Pero leyendo la nota de prensa (en Engadget) lo que más me llama la atención es el siguiente párrafo (traducción y énfasis míos):
“Solo para la música, no lo habríamos hecho,” dijo Blomkvist [director de adquisición de contenidos]. “Tal y como está montado, muy poca gente, fuera de la industria discográfica, se enriquece con la música digital. Hablando en general, hoy la música no genera mucho dinero para nosotros.”
Vamos que Sony Ericsson monta PlayNow Arena y pone la música para sacar poco dinero (después de pagar los impuestos revolucionarios de discográficas y operadoras) pero atraer a la clientela para venderles lo que da dinero: juegos…
Entradas relacionadasMás ‘free cooking’
Al hilo de lo que “decíamos ayer”, Steven Frank habla de algunas libertades esenciales al publicar software. Parafraseando…
- La libertad de escribir la aplicación que me dé la gana, sin la aprobación de nadie.
- Todo el mundo debe poder descargarla. O no descargarla.
- La libertad de ponerle el precio que quiera (incluido el cero), sin intermediarios.
- La libertad de establecer políticas de reembolsos, cupones u otras promociones.
- La libertad de publicar una actualización inmediatamente (si un error serio lo exige).
- La libertad de publicar el código.
- La libertad de participar en el proyecto de código abierto de otros.
- La libertad de hablar de problemas y soluciones de programación con otros desarrolladores.
Y sí, (i) está hablando de la tienda de aplicaciones de iTunes y (ii) a mí me fastidia casi tanto como a él el bosque cerrado de tito Steve… (Si leéis la entrada veréis que tampoco escatima felicitaciones por los puntos positivos del modelo, que alguno hay :-) )
Entradas relacionadas¿Usuario de GMail?
Pues haz clic en ‘Configuración’, te vas abajo del todo de la pantalla que sale y donde dice ‘conexión del navegador’ te aseguras que esté activado ‘Usar siempre https’. Sobre todo si usas un portátil y de vez en cuando tiras de WiFis que no estén bajo tu control.
¿Que por qué? Por esto.
Entradas relacionadasY ahora, publicidad en los ‘feeds’
Pues eso. Que finalmente me han transferido los feeds de Feedburner a la cuenta de AdSense y hemos activado la publicidad. Por aquello de no ser muy molestos, solo en entradas de más de 500 palabras, que no son muy frecuentes por aquí…
Los afectados, sírvanse usar el formulario de comentarios de la entrada (en cuyo diseño deberíamos trabajar también, cierto es) para poner al que suscribe. En función de las amenazas recibidas, igual deponemos nuestra actitud…
Entradas relacionadasWhat is an ontology?
Christoph recently send me this article and since I found it really helpful, I am posting it to the blog:
Some great W3C explanations of basic ontology concepts
Cheers,
Christine
Otra emisora musical más con Grooveshark Lite
Capura de pantalla de listen.grooveshark.com
Todo parece indicar que la que fuera nuestra radio preferida en la red, Pandora, está a punto de morir: primero restringieron el acceso a los usuarios de fuera de Estados Unidos y Canadá ante la locura del sistema de gestión de los derechos de autor en el planeta y ahora parece que el impuesto revolucionario los exagerados royalties que les exigen las discográficas les llevarán a cerrar (lo comentaba Michael Arrington, por ejemplo).
Pero a rey muerto, rey puesto. Y es que si bien Grooveshark existía desde hace tiempo, ahora lanzan Grooveshark Lite, que se parece mucho a mi emisora musical perfecta:
- On demand. ¿Quieres escuchar Teardrop? ¿O quizá prefieres la versión de José González?
- Con recomendaciones. Porque si te ha gustado Teardrop igual te apetece Theme from To Kill a Dead Man, y de aquí podríamos saltar a Half Life o a On Her Majesty’s Secret Service…
- Playlists. Aunque de momento no se puedan compartir…
- Y si no quieres pensar mucho… dale al ‘Autoplay’. Y Grooveshark irá añadiendo canciones a la playlist. A diferencia de lo que hacen Pandora o last.fm, Grooveshark te anuncia cuál es la siguiente canción que te va poner. Y si no te gusta, se lo dices, para que aprenda, y te la quita de la lista y añada otra canción. Y si te gusta, pero no te apetece, pues la quitas de la lista, pero sin decirle que no te gusta. Y si la que te ha puesto te sugiere otra, pues la buscas y la añades, afectando, además, a las siguientes selecciones.
- Y todo ello, sin necesidad de registrarse. Yo soy de los que no tiene problemas en registrarse en las webs que tienen una apariencia medianamente seria y útil, pero hay gente “pa tó”… Si no tienes la necesidad de guardar una playlist, ni quieres que el sistema recuerde tus gustos, pues basta con no darle los datos que no te pide hasta que tú elijas registrarte.
La única que le veo es que lo que suena no queda añadido a mi perfil en last (pero claro, cuando escucho la radio en FM tampoco…).
Vamos, que tenemos nueva radio favorita en esta casa :-).
Entradas relacionadasNo todos los cables son iguales
El misterio, de los que provocan dolor de estómago. Mi disco duro portátil (un Western Digital de 250 gigas), de golpe, se negaba a funcionar en el portátil con el que no había tenido ningún problema tan solo veinticuatro horas antes. Se trataba del ‘netbook’, el Acer Aspire One (más en este blog) y estaba desconectado de la corriente. Seguro, pensé, que es que no tiene suficiente potencia (aunque, insisto, veinticuatro horas antes sí la tenía). Lo enchufo. Y que no. Me rasco la cabeza y me voy al despacho, a enchufarlo al portátil de verdad (un Dell XPS M1330). Y tampoco. Ni desconectado de la corriente ni conectado. Le echo la culpa a los astros y dejo pasar la noche. Preocupado por un buen montón de datos que hay dentro del disco, como es natural, pero sin perder el sueño. Repito el experimento a la mañana siguiente y, como buen científico, replico sin problemas el fracaso de la víspera.
Hasta que, naturalmente (el nombre del asesino está en el título) se me ocurre usar, en lugar del cable USB cutre, uno ‘de marca’ (Sony, para ser exactos). Maravilla de maravillas, todo vuelve a funcionar. Quién lo iba a decir…
Entradas relacionadasEstamos de Siggraph…
…y por tanto cada día vemos vídeos impresionantes de lo que se puede hacer en el mundillo de los gráficos generados por ordenador y que hace unos pocos meses habrían estado más allá de la ciencia ficción. Mi favorito, de momento, para este año, es el vídeo sobre ‘desempaquetado de mosaicos’ cortesía de Microsoft Research y el Weizzman Institute (vía):
PS 20080820. O no…
Entradas relacionadasFree cooking
Vaya por delante: si me dan a elegir entre código libre y código abierto, me suena mucho más atractivo lo de abierto que lo de libre. Pero confieso que, incluso después de haber estudiado un poco el tema, sigo sin tener muy clara cuál es la diferencia y cada vez que consulto listados de licencias de la Free Software Foundation y de la OSI me hago un lío más grande. Cortito que es uno, oiga.
Vaya por delante, también, que, por filosofía, tanto ‘open’ como ‘free’ me suenan mejor que ‘closed’ o ‘proprietary’, pero que tengo por casa copias legales de Windows XP, de Vista, de Microsoft Office y un buen montón de software de Adobe. De la misma manera que tengo corriendo algún Linux y copias de OpenOffice.org, The Gimp o Inkscape. A igualdad del resto de factores, me quedaré con la solución abierta/libre sobre la cerrada/propietaria. Y a falta de una cuenta corriente infinita, lo gratis suena más atractivo que lo comercial, también (aunque no, no confundo ‘free as in free speech’ con ‘free as in free beer’).
Viene la cosa porque releo las anotaciones de Isma (Richard Stallman: Free Software and Beyond) y Julià Minguillon (Be free, my friend) sobre la charla de Richard Stallman en el FKFT (que me perdí, cosas que pasan, a pesar de currar un par de días de voluntario en la conferencia) y me vienen a la cabeza diversas cosas.
La más importante, sobre todo, por una anotación que recoge Isma de lo dicho por Stallman: que la analogía con las recetas de cocina es la mejor para comprender las cuatro libertades del software libre. Ciertamente, ¿no deberían garantizarse universalmente las cuatro libertades de las recetas de cocina?
- La libertad de elaborar una receta, para cualquiera (libertad 0).
- La libertad de estudiar una receta y adaptarla a tus necesidades (libertad 1). El acceso al ‘código’ de la receta es una precondición para esta libertad.
- La libertad de redistribuir copias de la receta para ayudar al prójimo (libertad 2).
- La libertad de mejorar la receta y publicar tus mejoras, para que toda la comunidad se beneficie (libertad 3). De nuevo, el acceso al ‘código’ es una precondición.
Hablamos de comida y no creo que nadie me discuta que la cocina es tan esencial como el software para la humanidad (habría, incluso, quien llegaría a decir que la cocina es más importante…). Tampoco discutirá nadie que es vital (nunca mejor dicho) la existencia de un corpus de recetas libres y abiertas, amplio y bien documentado.
Y sin embargo, todos (o al menos todos los que vivimos en el primer mundo y disponemos de una renta digna) hemos ido alguna vez a algún establecimiento de comidas que vulnera impunemente las cuatro libertades y, de regalo, no revelaría los secretos de sus recetas ni a punta de pistola. Corre por ahí una cierta compañía de refrescos con burbujas que, de hecho, considera su principal patrimonio el ‘código fuente’ de una de sus bebidas. Y puede que sean malvados, pero a casi nadie se le ocurriría decir que lo son por no divulgar sus recetas…
Además, la existencia de este tipo de empresas y establecimientos no atenta contra ese vital recetario libre y universal. Si hasta hay una OpenCola… Y, curiosamente, que exista un modelo de negocio basado en las recetas de código propietario y cerrado tampoco impide que el negocio alrededor de las recetas abiertas y/o libres sea boyante, incluso en tiempos de crisis. Enciéndase la tele un día de diario hacia el mediodía y podrán presenciar el trabajo de diversos ‘gurús de la receta libre’ que publican con total alegría [parte de] su propiedad intelectual y se ganan muy bien la vida con ello. Me han comentado, además, que hasta en las librerías se pueden comprar cientos de libros que publican el ‘código’ de infinidad de recetas. Muchos restaurantes viven de la explotación del ‘recetario libre’ porque disponer de la receta y convertirla en un plato no son la misma cosa: aún teniendo la receta usada por el restaurante en casa existen múltiples razones para pagar por que te la ‘ejecuten’: ahorro de tiempo y esfuerzo, que la ejecución del cocinero del restaurante es mejor que la nuestra… Existen estimaciones, de hecho, que dicen que el negocio alrededor del recetario abierto/libre es mucho mayor que el que se ha formado alrededor del modelo cerrado/propietario: parece ser que las industrias de las materias primas y los utensilios sacan mucho más del que cocina recetas abiertas y libres en casa que de los restaurantes cerrados. Hasta existen modelos mixtos: instituciones que obtienen beneficios de su ‘recetario cerrado’ y que también lo hacen de la ‘liberación’ de recetas… Finalmente, sin que nadie se rasgue las vestiduras, son multitud los que toman una receta abierta, la modifican para mejorarla… ¡y no publican el resultado!
Impresionante, ¿no?
Existen diversos factores que contribuyen al buen funcionamiento de la cosa:
- Ni el recetario libre/abierto ni el cerrado/propietario están en peligro. Nada indica que vaya a dejar de hacer restaurantes ‘propietarios’ a medio plazo. Mientras tanto, el ‘recetario libre’ goza de indudable salud (comparativamente mejor en tiempos de crisis). Y tampoco tenemos monopolios. La oferta de establecimientos de cualquier tipo de comida es, casi intrínsecamente, no-monopolizable. Incluso si hablamos de comida rápida —que en ubicuidad sería comparable a sistemas operativos y suites de ofimática— el abanico de opciones cerradas/propietarias/abiertas/libres es mareante… Desafortunadamente, que esto sea así en el caso del software es, desde luego, más que discutible: aún sin hablar de programar, prefiero no saber qué porcentaje de la ‘comunidad informatizada’ podría sobrevivir sin el binomio cerrado y propietario de Windows más Microsoft Office. Parece que el ecosistema está ganando en diversidad con la cuota de mercado creciente de otras soluciones, tanto cerradas/propietarias (léase Apple) como abiertas/libres, aún siendo (¿todavía?) brutalmente minoritarias.
- Hay múltiples garantías de calidad. A pesar del ocasional brote de legionela, podemos confiar en las recetas, tanto si tenemos acceso a ellas como si no. Cuando vamos a comer a un restaurante, independientemente del tipo de recetario que use este, existen mecanismos para asegurar la calidad y fiabilidad, tanto formales y “oficiales” (inspecciones de sanidad), como motores de recomendación ’sociales’ o “tradicionales” (los tradicionales serían, por ejemplo, las críticas de los medios de comunicación, y van con doble comilla porque qué puede ser más tradicional que las recomendaciones sociales, en este caso) y ‘reglas de sentido común’ más o menos universalizadas (si el establecimiento está sucio, no entramos; si un restaurante está lleno y el de al lado vacío, querrá decir algo). De nuevo, cosas que pasan mucho menos en el mundo del software: ¿quién garantiza la calidad del software? La espantosa (aunque comprensible) y casi universal falta de cultura y educación informática impide a la inmensa mayoría elegir con un mínimo criterio entre dos o más alternativas. Es para echarse a llorar que muy probablemente haya más gente capacitada para elegir entre el Porsche y el Ferrari que nunca se podrán permitir que entre Microsoft Office y OpenOffice.org. Lo que nos lleva a recordar que…
- Todo el mundo tiene una cierta idea de cocinar. Si hasta yo sé calentar pasta, oiga :-P. Todos sabemos interpretar el código de una receta, ejecutarlo e, incluso, adaptarlo a nuestras necesidades si falta un ingrediente o somos siete a cenar, y no cuatro. Hasta me atrevo a aventurar que son mayoría los que saben implementar sus mejoras a una receta, aún con las notables variaciones en aptitudes y formación para hacerlo (redistribuyan o no posteriormente esas mejoras). De nuevo, algo que no pasa con el código. Ni siquiera con la informática en general, como comentábamos antes.
Y todo esto me lleva a pensar que además de fomentar el desarrollo y uso de software de código libre y/o abierto, existen otras medidas tan o más importantes, a las que sería conveniente dedicar más esfuerzos que a la satanización del modelo cerrado:
- Luchar contra los monopolios. Aún limitándonos al software cerrado/propietario, no es sano que una solución tenga una cuota de mercado del 90%. Y soy de los que opina que debería hacerse todo lo posible, además, para que en cualquier campo de aplicación lo suficientemente amplio exista una opción libre/abierta. Si para ello deben usarse fondos públicos, adelante.
- Asegurar la calidad. Tantas cosas dependen del software… Una hoja de cálculo decide cuánto pagaré de hipoteca. Un par de líneas erróneas en el código de un alcoholímetro pueden resultar en una multa injusta o dar con los huesos de alguien en la cárcel (o dejar que siga circulando quien no debería). Un cambio de unidades mal hecho estrelló una sonda espacial contra Marte. Un signo cambiado en un programa de cálculo de estructuras puede matar. Un generador de números aleatorios mal ejecutado supone un problema para la seguridad de los que navegamos por la red, por no hablar del sistema financiero mundial. Ni el software abierto ni el cerrado están libres de pecado y tampoco hace falta ser alarmistas (de momento las cosas no nos van tan mal), pero hay que asegurar la calidad del software. Y eso implica procesos certificables en el desarrollo de software y, muy probablemente, en el caso del software cerrado, al menos la disponibilidad, limitada pero universal, del código fuente de prácticamente cualquier aplicación. El uso de estándares bien documentados es también uno de los hitos del camino de la calidad del software.
- Fomentar la cultura informática. ¿Hace falta que todo el mundo sepa programar de manera competente? Probablemente ni tan solo sea una meta alcanzable (cuando ningún sistema educativo garantiza, ni siquiera, que todos seamos capaces de jugar al fútbol de manera competente :P). Pero quizá sí deberíamos saber todos qué es un algoritmo y ser conscientes de la complejidad de desarrollar software. Y me parece de cajón que unas ciertas competencias informáticas/ofimáticas son imprescindibles para casi todos. Añadamos, además, que no podemos hablar de cultura informática si nos limitamos a una única solución. Sea del tipo que sea: claman muchas voces contra un sistema educativo dependiente de las soluciones cerradas de Microsoft, pero haríamos un flaco favor a aquellos a quienes enseñamos si nos limitáramos a las soluciones de Apple o erradicáramos el software propietario del currículo, si este es competitivo y la solución imperante en el mundo laboral. Por poner un ejemplo no canónico: ¿qué escuela de diseño se atrevería a trabajar solo con Inkscape y obviar la existencia de Illustrator? Y como con todo, educar en diversidad es muy difícil e implica sacrificios: el tiempo es finito y si no enseñamos una suite ofimática, sino dos, restamos del tiempo que podríamos/deberíamos dedicar a otros apartados del currículo…
Pues eso. Otro día más ;-).
Entradas relacionadasLecturas veraniegas…
Un poco tarde el 16 de agosto para recomendar lectura para el verano, pero nunca se sabe… En InsideTech tienen una lista de 50 libros que todo geek debería leer. Dejando de lado la ciencia ficción (donde hago un meritorio 8 de 11 (y por qué Microsiervos está entre esos 11 es algo que habría que meditar…)) hay biografías, diseño (para informáticos), historia (este queda añadido a mi cola), criptografía (de nuevo, me gustaría saber porque han metido el Criptonomicón aquí, en lugar de en la categoría de ciencia ficción, pero vaya, y los otros dos también van a los pendientes), desarrollo de software, “filosofía” (probablemente incluso sin comillas; puedo recomendar The Long Tail y In the Beginning was the Command Line)…
Quizá la sección más interesante, sin embargo, sea la última, de lecturas gratuitas, donde apuntan a versiones online (y “legales”) de algunos de los títulos: Flatland, las mac-anécdotas e historias de Revolution in the Valley, el denso pero interesante In The Beginning Was The Command Line (Stephenson mete en la lista, además, el ya citado Criptonomicón y Snow Crash, con lo que es el autor más popular de la lista), los dos libros de Lawrence Lessig (inevitablemente bajo licencia Creative Commons), Code Version 2.0 y The Future of Ideas y el inevitable y seminal The Cathedral and the Bazaar.
Que aproveche…
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